¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Herbolaria es mi proyecto actual, hace un año que empezó a tomar forma por sí solo. Después de haber trabajado siempre con la figura y el detalle esta propuesta va de lo opuesto. Es una serie de pinturas, diversas en formato y con mucho color que se van muy al natural. Parte un poco desde la ironía tomando esta idea que supone que “ante la ansiedad pintes flores” y responde con trazos que representan flores y plantas generalmente secas y tiezas. Casi todas las piezas llevan nombres de hierbas curativas, tés o lo relacionado a la herbolaria mexicana y los remedios, justamente por el punto de partida.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Desaprendí mucho, creo que ese ha sido el centro del proyecto; soltar. Anteriormente me sentía respaldada por el exceso de detalle que plasmaba en mi obra y este ejercicio trata en buena medida de eso, de soltar el control a la hora de crear para dar paso a una expresión más viva; es espontáneo. Es una constante reflexión y una transformación directa e inmediata de las emociones, así que aprendí también a canalizar mucho mientras trabajo en una estructura menos rígida y más salvaje. Aprendí a no discriminar todo eso que pasa mientras durante el proceso. Para mí todo este ejercicio ya existía como trazos personales, rayones sueltos para liberar tensión y luego regresar al lienzo en donde estuviera pintando algo totalmente figurativo, y la revelación fue ahí en esa libertad, pues estaban sucediendo muchas cosas cargadas ya por sí solas de expresión a las que no les estaba dando su lugar como cuerpo de obra. Entonces empecé a cuestionarme cuál de las dos era el lenguaje, si una expresión valía más la pena que otra, y en ese cuestionamiento de nuevo vuelves a tomar control sin querer, a ponerte tú misma reglas un poquito absurdas, como si por alguna razón no se pudiera existir en dos polos o tuvieras que escoger un lado.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Las emociones a flor de piel siempre, por aquí no doy gran oportunidad a bocetos ni a ideas muy preconcebidas, la paleta de color nace en el proceso y las emociones van guiando la obra así que están cargadas de lo que acarreé el día o de lo que traiga consigo la temporada. Algunas veces incluso conectan con la estación sin que sea consciente. Es un ejercicio expresivo de principio a fin, introspectivo-inconsciente si es que se puede decir así, se siente como un trance del que incluso cuesta aterrizar para volver a enfocar la vista a la realidad

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Sí, al final todo se entrelaza, todo este recorrido de meses pasados ha sido bastante compulsivo en la manera de crear y de percibir, muy cambiante en emociones así que creo que pudiera parecerse más que a una música en específico a girar la perilla del radio y visitar de estación en estación música distinta, en donde de pronto se siente mucho, con mucha energía pero también con sus buenas paradas en estaciones de nostalgia. La lectura por su parte tiene sus maneras de sintonizarse a todo esto, han habido temporadas de marcha muy acelerada en todo, querer estar pintando todo el tiempo, leer con esa sensación que te da cuando no quieres soltar un libro y sigues leyendo mientras te estás levantando para dejarlo en la mesa, recuerdo mucho un pequeño libro de de Ryoko Sekiguchi, Nagori: La Nostalgia por la Estación que termina. Habla mucho sobre lo que traen las temporadas y lo que todo esto supone a la hora de crear, mayormente en la cocina pero lo leí sintiéndolo mucho, está narrado de una forma tan hermosa que lo lees en colores y puedes hasta oler las referencias en sus párrafos. Me conecté tanto que lo acabé en horas porque conforme lo empezaba a leer me di cuenta que necesitaba pasárselo ya a un amigo que estaba por tomar un vuelo ese mismo día.

Algo que no puedo dejar de lado, porque creo que fue el detonador inconsciente de todo esto, han sido todas las conversaciones silenciosas al ver a mi hija pintar sin guión. Ver desde dónde nace la necesidad de expresar sin instrucción ni sesgada por la técnica, te sacude la cabeza como artista y te invita a desaprender.

¿Qué fue lo más difícil que enfrentaste este mes en tu proceso creativo?
Parar en seco. Llevaba una buena inercia y antes de la pausa del verano, cerramos con una exhibición colectiva que disfruté mucho y al día siguiente me fui a Ciudad Juárez a solo estar y pasar tiempo con mi hija y mi familia. Aunque ya lo tenía así programado siempre es difícil para mí despegarme de mi estudio y de mis rutinas.

Si pudieras cenar en cualquier restaurante de la ciudad esta noche, ¿dónde sería y qué pedirías?
Tengo mucho antojo de unas buenas enchiladas de verdad, como las de la feria. Hoy no se me va a cumplir lo de las enchiladas porque viene un amigo de visita y propuse Rosta, es increíble la mezcla de sabores de ese lugar. Voy a pedir las zanahorias con jocoque y el cheesecake de seguro.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Considerando el descanso de verano sin duda el título de la más lenta que tenga Carlos Reygadas jaja! El soundtrack yo creo que se parecería mucho más a la analogía de girar la perilla del radio en AM.

Recomiéndanos algún artista que sigas, que te inspire, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Me siento muy afortunada de las amistades con mujeres creadoras que tanto admiro. Pudiera hacer una lista larga de todas ellas y contar lo mucho que me inspiran. Me voy a tomar muy en serio la palabra “seguir” y es que tengo la dicha de poder seguir de cerca y a través de los años el trabajo de Vange Tamez, escultora y ceramista. Conocer su proceso desde un buen lugar ha sido una cosa elemental y muy enriquecedora. Es una mujer muy sabia, muy intuitiva y sus manos son muy poderosas. Tiene una gran disciplina y gusto por los rituales, es práctica y con muchísimos conocimientos de lo que hace pero su sentir y todo lo que envuelve su obra hace que su escultura tenga vida y emociones. Entender los caminos que su obra recorre y la manera en la que todo tiene sentido al ver su obra exhibida mientras tienes la oportunidad de tener la retrospectiva muy presente en la memoria es verdaderamente mágico.
Retratos de Kitty por Mariana García.

Nací y crecí en Ciudad Juárez, Chihuahua. Crecí muy apegada al arte y la naturaleza desde niña, combinando estos dos elementos desde entonces. Soy Artista e Ilustradora. Estudié la carrera de Diseño Gráfico en la UDEM, Actualmente vivo y trabajo en Monterrey, N.L.
