Galería Claroscuro

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Nacida en la ciudad de México y criada en Bolivia, tierra natal de sus padres, Jeannette Arévalo Angus es una destacada profesional del diseño gráfico y la comunicación, con especialización en las artes visuales, particularmente en fotografía y dibujo.

Interesada en conocer la cultura de su país natal, emigró a México en 2018, donde se estableció en la Ciudad de México, lugar donde gestó la idea de que podría abrirse un espacio en el mundo de las galerías y el arte y donde ha consolidado su carrera.

Recién llegada a esa ciudad, la pandemia del coronavirus la mantuvo sin poder regresar a Bolivia. En ese momento, en el encierro y lejos de su familia y amigos, sacó provecho de las circunstancias y pudo informarse acerca de lo que, a nivel virtual, estaba pasando en el arte mundial y, en especial, en el arte mexicano. Quizá sin saberlo, de forma inconsciente, ese momento sería la semilla para el proyecto que se convertiría, años después, en la galería Claroscuro.

El espacio arrancó en septiembre de 2024 en una zona de la ciudad, la colonia Roma, que se caracteriza por tener una gran cantidad de cafés, restaurantes y oferta cultural, además de una creciente gentrificación. Año y medio después, de manera vertiginosa y ya con 19 exposiciones, Claroscuro cambió su locación desde el pasado octubre, estableciéndose en el sur de la ciudad, donde las dos exposiciones más recientes, específicamente de fotografía, han tenido lugar.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Todos los días son insaciables. Como equipo, tratamos de estar innovando y prepararnos para la siguiente exposición. Sacamos lo aprendido de cada exposición, ese acercamiento con los artistas y sus obras, así como con el público afín a nuestro espacio, nos permite seguir disfrutando de lo que nos conecta y es nuestro eje para regresar siempre a este espacio, un espacio que queremos seguir construyendo.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
No debería perderse ninguna exposición, pero, sobre todo, no debería perderse la luz natural que entra por las ventanas de nuestro espacio, la naturaleza y el silencio de estar en un lugar “aislado” del ruido externo, donde puedan desconectarse unos minutos y contemplar las piezas desde un interior personal.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
La vida, el arte y la fotografía son tan efímeros. Creemos en este proyecto que nació y crece a partir de un concepto de resiliencia. Lo planteamos como algo mutante: cada vez va cambiando, pero tomando una misma forma, adaptándose a los cambios y necesidades de un mercado competitivo, así como al tipo de alcance que queremos lograr. Nuestro desafío es no dejarlo en la monotonía; le ponemos mucho corazón y entrega a este proyecto.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
De crecer en sociedad y culturalmente, el arte no es un tema de clases sociales, estatus o de un “modo de ver la vida”; es meramente coincidir y conectar, saber sumar con lo que a diario varios artistas, galeristas y espacios culturales solemos batallar: el poco interés de quienes se acercan a una galería por primera vez. Queremos eliminar la manera de cómo se cuestiona o subestima al arte.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Muchos lugares, proyectos y personas nos han inspirado y nos inspiran mucho a seguir avanzando y creciendo. Las distintas plataformas que van emergiendo, los circuitos de arte, ferias y charlas abiertas. Creemos que las personas que arriesgan, desde su bolsillo hasta su manera de ver, pensar y trabajar las cosas para fortalecer una red cultural, merecen la admiración y el apoyo de muchas otras entidades. En nuestro caso, queremos seguir sumando, aportando y trabajando en equipo.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Hemos visto y admiramos mucho a Graciela Iturbide. Estamos a la espera de que nos pueda confirmar una visita como colaboración en el espacio; su esencia y manera de ver la vida nos inspiran profundamente. Graciela, si estás leyendo esto, te esperamos en Claroscuro.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Hay una pieza del escultor Héctor Alvarado, una gota de agua esculpida en piedra y mármol, con la que dimos inicio a la galería y que, hasta la fecha, aún en la mudanza del lugar donde arrancó la galería, nos sigue acompañando. Es un pilar y un recordatorio de cómo este sueño, de una idea, se plasmó en materia y hoy es una realidad.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Si fuera una ciudad, podríamos describirla como la ciudad de La Paz, Bolivia, de donde Jeannette, la directora, es oriunda. Si quieren saber por qué, visítennos desde el jueves 22 de enero y tendrán esa respuesta.

Si fuera un libro, sería Manifiesto de la moda en resistencia, de la diseñadora mexicana Carla Fernández. No solo por el cariño y admiración hacia su persona, sino porque este libro contiene textos e imágenes perdurables y varias historias: “El verdadero lujo es que el gozo de unos no se dé a costa del sufrimiento de otros. El verdadero lujo es organizar un sistema de trabajo generoso y placentero. Nuestra noción de lujo se fundamenta en admirar la fina y delicada riqueza artística que proviene de las manos de las artesanas”.

Y si fuera un disco, sería Play, de Moby. La razón es simple: escúchenlo.