¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Ikigai Film Lab comenzó como un proyecto apasionante: importar películas japonesas que no estaban disponibles en Australia. Al empezar a gestionar un laboratorio, nos centramos en hacer las cosas bien, priorizando la calidad, la consistencia y el respeto por el trabajo de los fotógrafos. Fue creado por personas que también graban películas, priorizando la artesanía sobre la escala.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
La parte más agradable es el momento en que todo encaja, la película se procesa correctamente y saber que el trabajo es apreciado. Hay mucha satisfacción en los momentos tranquilos y prácticos del día.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
La mayor parte de nuestro trabajo ocurre entre bastidores. El revelado de películas es algo que la mayoría de la gente nunca ve, ¡y queremos empezar a mostrar más de ese proceso!

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Uno de los mayores desafíos ha sido escalar sin perder lo que hizo especial al laboratorio. A medida que más personas nos confiaban su trabajo, tuvimos que replantearnos los flujos de trabajo, no para avanzar más rápido, sino para mantener la consistencia y la calidad. Esto reforzó la idea de que el crecimiento solo importa si no se compromete la calidad.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
La idea de “ikigai” aún guía nuestra forma de trabajar. Disfrutar del proceso, enorgullecerse de los detalles y hacer las cosas bien incluso cuando nadie nos ve. Es un recordatorio para centrarnos en el oficio, en lo que nos apasiona, y dejar que los resultados hablen por sí solos.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos inspiran constantemente los fotógrafos que confían su trabajo en nosotros. Ver la variedad de proyectos que llegan al laboratorio nos recuerda constantemente que la película se sigue utilizando de forma reflexiva e intencionada.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Bob Shanebrook, autor de Making Kodak Film. Hablaríamos de película todo el día. Nada de trabajo.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Hay muchos detalles pequeños y poco glamurosos que guardan mucha historia, en su mayoría piezas de equipo que se han reparado y modificado con el tiempo. Nuestra primera procesadora manejó nuestros primeros 100,000 rollos y requirió mucho trabajo durante el proceso.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Ciudad: Tokio. Discretamente eficiente, orientado al detalle y basado en sistemas que solo cobran sentido una vez que se pasa tiempo en ellos.
Libro: Ikigai: El secreto japonés para una vida larga y feliz. Presencia diaria, atención al proceso y orgullo por los pequeños detalles que se repiten. Esa mentalidad sigue siendo la base del funcionamiento del laboratorio.
Disco: In Rainbows. Nada muy profundo aquí, ¡simplemente nos gusta Radiohead!
Respuestas por Peter Davison, fundador de Ikigai Film Lab.

Lab and Film Supply
62 Albemarle Street, Williamstown North
Naarm/Melbourne, Victoria
Australia
