¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Durante la pandemia nos dimos cuenta de lo complicado y caro que era conseguir rollos en Guadalajara y en México en general. Teníamos que pedir del extranjero o pagar precios altísimos en Amazon. Un día se me ocurrió contactar a Lomography para preguntar qué se necesitaba para ser proveedor oficial. Todo fluyó, y junto con dos socios decidimos abrir la tienda. Desde el inicio, nuestra misión fue traer a México esos rollos y productos que antes solo veías en YouTube, y ponerlos al alcance de los entusiastas al mejor precio posible.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Depende mucho del rol de cada quien. Omar, quien atiende la tienda, disfruta conectar todos los días con los clientes, escuchar sus historias, conocer sus necesidades y resolver sus problemas. Quienes estamos detrás de los pedidos nos emocionamos al lograr traer productos nuevos, sabiendo que la comunidad los va a disfrutar.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Obviamente, los rollos. Pero también algo en lo que hemos puesto mucho empeño: publicaciones de fotografía que casi no llegan a México. Especialmente editoriales de Estados Unidos y fotógrafos japoneses que difícilmente encontrarías en otro lugar.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Al inicio pensábamos ser una tienda 100% en línea. Pero pronto vimos que no iba a ser tan redituable y que el mercado era más pequeño de lo que creíamos. Además, mucha gente prefiere la experiencia de ver los productos en persona antes de comprar. Así que decidimos abrir un pequeño local en Guadalajara. Fue un gran acierto: nos permitió crear comunidad, organizar eventos en vivo y estar más cerca de nuestros clientes y sus necesidades.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Más que una tienda, queremos que Filmamento sea un punto de encuentro: un espacio para convivir, compartir y platicar sobre fotografía analógica. Nuestras grandes referencias son los cafés, laboratorios y tiendas de las calles de Vietnam, donde uno de nuestros socios, Salvador, vivió por un tiempo.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
En el equipo hay intereses muy diversos. A algunos nos atrae la estética japonesa de fotógrafos como Tatsuo Suzuki; a otros, las imágenes que documentan la realidad de pueblos y ciudades mexicanas. Esa mezcla de miradas es parte de lo que nos inspira a seguir construyendo Filmamento.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Nuestros ídolos son fotógrafos mexicanos emergentes como Sara Wong, Antonio Verdín, Juan Diego Taylor, Andrea Godínez o Julio Rey. Lo que más nos gusta es invitarlos a compartir su proceso creativo y sus historias en nuestros eventos de ENFOCO. Eso es lo que haríamos: abrir el espacio para que la comunidad escuche de primera mano cómo trabajan.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Seríamos Guadalajara: vibrante, caótica a ratos, pero siempre cálida y llena de vida. Una mezcla entre tradición y modernidad, donde lo local convive con lo que llega de fuera. Así es Filmamento: un espacio donde la comunidad se encuentra y la fotografía de todo el mundo tiene cabida, con la misión de democratizar el acceso al film para que cada vez más personas puedan crear con él.

Respuestas por Julian Camacho, fundador de Filmamento Shop.