Este amor no descansa en paz

31 mayo, 2020

Que fascinante es la vida. Tan llena de todo. Te sorprende diario, te deja maravillado, anonadado y a veces sin palabras. Tan cambiante que eso es lo que la ser interesante. Y es que, ¿qué seríamos sin todo esto que la vida nos da? ¿Qué seríamos sin aquello que la muerte nos quita? Porque con vida hay muerte, sin muerte no hay vida; y la eternidad es pasajera, así como tú y yo. Pues en algún momento nacimos y con ello el inicio del ciclo, siguiendo una especie de instrucciones. Naces, creces y mueres. ¿Te das cuenta lo buenos que somos siguiendo instrucciones? De nuestros corazones nació el amor, tu corazón y el mío lo hicimos uno para que de a poquito y con el tiempo creciera; nos faltó pensar en la muerte.

Y es que ahora estamos velando a nuestros corazones en algún baldío, en el rincón más sombrío. Lo estamos velando cada quien en cualquier parte del mundo. Justo en este punto es cuando la vida me deja sorprendida, diciéndole entre dientes que es bien cabrona, a veces un tanto hija de la chingada; observo a mi alrededor y me está respondiendo con cada paso que doy. Aleccionándome de que así es.

Y que sin esta vida no probamos la eternidad, tal vez en alguna otra de las que nos quedan, esperando estar preparados para alimentar todo ese amor que nos quedó de sobra y no pudimos enterrar por lo inmenso que algún día llegó a ser.

Fotografía por cem celik

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