¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
EMAÚS nació de una inquietud más personal que comercial. El proyecto original de abrir un café no fue mío, fue de mi primo Gustavo. Él tenía muy claro que quería abrir un café, lo repetía con ilusión, pero desgraciadamente falleció en un accidente y el proyecto quedó en pausa.
Tiempo después decidí abrir EMAÚS como una forma de honrar ese deseo que él no pudo concretar. Lo diferente desde el principio fue eso: no nació como un negocio, sino como la continuación de un sueño ajeno y para honrar su vida, sus virtudes y, de esta manera, tenerlo siempre presente.
Por eso es que nuestro logo es el famoso gesto llamado “shaka”. Era el gesto insignia de Gus, un gesto que lo identificaba a él y su filosofía de vida. Dentro de nuestro local tenemos un rincón muy especial con su foto y la etiqueta de “socio fundador”, aunque la historia pocos la conocen.

El nombre EMAÚS proviene de un pueblo bíblico. Este pueblo se veía como un destino transformador. Relacioné el camino que conlleva un emprendimiento con este pasaje, lleno de experiencias nuevas, personas especiales y momentos únicos.
Desde el inicio, la intención fue crear una comunidad dentro de un lugar que se sintiera acogedor y cálido, como un punto de encuentro o una segunda casa, ofreciendo café, productos y un servicio de gran calidad. Eso nos ha dado dirección desde un principio. La idea no era abrir solo una cafetería, sino crear un espacio donde la gente pudiera bajar el ritmo, conversar con calma y sentirse acompañada.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Pasa algo muy curioso: por las mañanas es un refugio tranquilo para quienes buscan un buen café en un entorno sereno para trabajar o simplemente observar el paso de la ciudad, mientras que por las tardes se transforma en un lugar vibrante para reunirse. EMAÚS ha activado toda la cuadra, llenándola de energía, movimiento y sentido.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
El desafío más interesante ha sido aprender de este nuevo mundo del café, aunque, si soy completamente sincero, el desafío más grande fue emprender con 19 años en un negocio en el que no tenía experiencia. Sigo aprendiendo mucho y el proyecto cada día me apasiona más.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
En cuanto a temas de colaboración, tenemos el propósito de fomentar marcas locales y ser un lugar en el que artistas, deportistas y profesionistas tengan una exposición bastante grande.
Y si me preguntaran cuál sería una colaboración soñada dentro del mundo del café, sin duda mi respuesta sería homeboy.co.

Mando un agradecimiento especial al equipo de Walden y Francis Calete por el increíble trabajo a la hora de diseñar nuestras instalaciones, siempre pensadas en espacios de calidad para el cliente.
Y a todo mi equipo de EMAÚS, quien ha sido clave para lo que hasta hoy se ha logrado.
Respuestas por Daniel Gomez Gutiérrez, propietario de EMAÚS.

