¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
PerroPardo no siempre se llamó así. La idea nació en 2019, pero la pandemia llegó antes de que pudiéramos aterrizarla como imaginábamos. Empezamos con lo mínimo, sin máquina de espresso, ofreciendo solo cold brew y filtrados, con un local a medias y muchas ganas de no soltar un sueño que, hasta hoy, nos sigue empujando a seguir.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Lo que más disfrutamos es la interacción con la comunidad tan bonita que se ha ido formando. Sentarnos un rato y disfrutar de las luces cálidas de la barra cuando se esconde el sol. Y si algo nos emociona de verdad, es crear y experimentar con el café para ofrecer experiencias a quienes nos visitan.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Creo que si hay algo que no deben perderse al entrar al local, son los detalles en los rinconcitos: los tlalchichis de barro, los cuadros que cuentan la historia de PerroPardo, los bloques y la madera que forman la banca donde pasamos horas platicando con nuestros clientes.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Arrancar sin el equipo adecuado, sin presupuesto y en medio de una crisis mundial nos hizo dudar muchas veces. Hubo momentos en los que no sabíamos si valía la pena seguir. Hoy, cinco años después, seguimos aquí, picando piedra, aprendiendo y creciendo. Nos mueve la idea de hacer las cosas bien, de cuidar cada taza que sale de la barra.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
A finales del año pasado tuvimos la oportunidad de viajar a Oaxaca, y fue una gran fuente de inspiración conocer barritas de café que se salen del cliché actual: proyectos sencillos, sin pretensiones, llevados por personas que aman el café y que disfrutan compartir lo que saben.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Pocos saben que antes de PerroPardo, este espacio operaba como café internet, y por el arranque accidentado del proyecto solo la mitad del local estuvo lista para recibir gente. Este año cerramos ese ciclo y adaptaremos el spot para ofrecer algo más que un buen café.

Respuestas por Alejandra Tejada Ruiz, copropietaria de PerroPardo.