Elegía a tu presencia

Pareciera que fuera ayer cuando me mirabas,
cuando esos luceros hermosos se perdían en mí.
Cuando tus manos temblaban al verme,
y tartamudeabas…
Tartamudeabas como si realmente me esperaras,
como si hubieras anhelado verme.
Todo para sentarte a mi lado por un par de minutos,
verme sudorosa o desarreglada o como fuera.
Pero siempre hermosa para tus ojos.
Todo para abrazarnos y perdernos por un instante;
un pequeño instante que me alegraba la vida,
me enternecía el corazón y me hacía quedar ahí
a pesar de todo… De las inseguridades y miedos;
miedo por ti pero sobretodo por mí.
Eras tan perfecto para mí,
tan perfecto que al pensar en tu ausencia voto dos lágrimas:
la primera por la inevitable pérdida que me separo de ti
y la segunda por el incandescente brillo que generabas en mi alma.
Lo extraño todo, absolutamente todo de ti.
Y aún así, con pedazos en mi corazón
y retazos de tu ser en mi alma.
Agradezco haber sido parte de tu vida;
por un pequeño instante, haber conocido la felicidad a tu lado.
Haber vivido tu presencia.

Gracias por todo.

Fotografía: Delfina Vazquez

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