Domingo

Acostado boca abajo en mi cama, cuento los platos sucios que hay en el piso de mi habitación. Veo cómo el polvo cubre poco a poco el montón de ropa tirada debajo de mi mesa y como a mis libros los abraza una fina película negra que cada vez se hace más gruesa. Es así como vuelvo a darme cuenta que estoy hecho mierda. Desde que no vienes es como si mi cuarto fuera un lugar deshabitado; si entraras en este momento, encontrarías todo como la última vez que estuviste aquí. Recuerdo que una noche mientras platicábamos te dije que si en algún momento te ibas (como ya lo habías hecho y como sabía que lo volverías a hacer) este cuarto iba a ser un duro recordatorio tuyo y que sería muy triste estar aquí sin ti. La verdad no creo que te acuerdes de eso, difícilmente recuerdas las cosas, es algo que me gusta de ti. A veces entro a mi cuarto esperando que estés acostada ocupando toda la cama, tapada de pies a cabeza porque así te gusta dormir. A veces espero que me despiertes por la madrugada con un fuerte ronquido o diciendo cuánto antojo tienes de unos hotnuts y tener que levantarme para traértelos de la tienda de la esquina de mi casa, no sin que antes me dictes una pequeña lista de cosas que complementen tu primer antojo. Y recordar que simplemente lo hacía porque me gustaba consentirte. Puta madre cuánto te extraño. Pensé en quitar el espejo porque me recuerda cabrón a ti, me recuerda cuando te arreglabas y cómo acostado, mientras te veía la espalda, pensaba en la suerte que tenía de estar con una persona tan hermosa. Entonces te decía “te quiero mucho, bonita”. He pensado también en tirar tu cepillo de dientes a la basura y la tote bag que me regalaste. Tirar todo lo que me recuerde a ti. Pero aún no me atrevo a encontrarme con esos objetos. No me atrevo a encontrarte en esos objetos. Qué verga, ya debería de limpiar tu recuerdo de todas partes. Pero me cagaría encontrar algún cabello tuyo por ahí o algún arete tirado entre mi colchón y la pared. Entonces decido no levantarme de mi cama un fin de semana más y así seguir fingiendo que este es un cuarto deshabitado o recordar que simplemente estoy acostado boca abajo en mi cama contando los platos sucios que hay en el piso de mi habitación y así volverme a dar cuenta de lo hecho mierda que estoy.

Fotografía por dirtyharrry

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