Despedida momentánea

30 septiembre, 2019

Lamento congelar tu alma y destruir tus castillos,
Aún sigo sin entender en que momento comenzó este viaje sin retorno. Sigo sin comprender en que momento encendí tu amor y le di alas a tus sentimientos.
Te quiero, te quiero infinitamente.
Hay una confianza implícita en mis actos hacia ti y siempre encontraré consuelo en las palabras que sueles escribir.

Los kilómetros no suelen ser distancia cuando tu compañía está latente. Cuando tu número revolotea una y otra vez por la pantalla de mi celular.
Pero de nuevo estoy condenada a este amor no correspondido, dónde esta vez soy yo quien no ama. Entiendo el malestar de tu alma, yo también lo he sentido y lamento ser la causante de toda esta enfermedad, de este extraño síndrome del desamor. Lamento condenarte conmigo a la no reciprocidad.

Tu despedida momentánea dejó una marca extraña y profunda, dónde extrañarte se hizo cada vez más constante y se convirtió en un síndrome de abstinencia por ti. A pesar de que extrañe nuestras charlas con palabras raras e incomprensibles y caminar por Santiago hablando de arte. Sé que tienes que partir.

Porque hacerte daño nunca estuvo entre mis planes.
Porque lastimarte nunca fue premeditado.

Fotografía por Santo

por

Déjà vu andante y dramaqueen de tiempos libres. Diseño y a veces escribo, tomo fotografías análogas y camino sin rumbo. @hoyestoyraro

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