Del uno al diez

Hace algunos años conocí a Carlos. Fue el vato raro que me leyó la mano en un bar, mientras festejábamos el cumpleaños de mi mejor amiga.

Hoy salgo del cuarto de Carlos, con el cabello alborotado, y con la sensación de sus manos recorriendo mi cuerpo.

Siempre es la misma rutina, llego, Carlos pone una pelicula, la cual tardamos más de 10 minutos en escoger, aun sabiendo que no la vamos a ver, Cogemos, Carlos me  abraza y rodea mi cuerpo con sus piernas, entrelazamos nuestras manos, y Carlos suelta dos o tres palabras mientras huele mi cuello. Terminamos, nos vestimos y Carlos me acompaña al metrobus, mientras en el camino me abraza una que otra vez.

Del uno al diez, Carlos me gusta diez.

A Carlos no le gusta hablar de el, pero le gusta cantar mientras toca su guitarra.

Hace dos semanas me quede a dormir con Carlos, Carlos ronca.

A Carlos le gusta la cerveza.

A veces le beso la frente, y le acaricio la cara.

A Carlos no le gustan las relaciones serias, pero esta bien, solo cogemos, o eso decimos.

Aunque del uno al diez, Carlos me gusta diez.

Fotografía por Pierre Wayser

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