¿Cómo amar a un filósofo irremediable?

¿Y si fuese al revés? ¿Si tú estuvieras enamorado de mí? ¿Y si como tú, mi más grande cualidad fuera el orgullo, sería también capaz de no corresponderte por lealtad a alguien más? Me da risa la forma en la que lo digo, como si fuera verdad, aunque tal vez esa solo sea mi verdad, que llegó a mí y corre a cuenta de tus confidentes, o mejor dicho nuestros confidentes, porque son los mismos y los llamamos amigos.
Esto iba a ser una carta de amor, como aquella que te escribí en un pedazo de cartón, con pluma color azul y palabras elegantes que parecían sacadas de un diccionario. Realmente no recuerdo del todo lo que decía, pero tuve guardar esas palabras porque como sabes, no pude entregártela, siendo sincera no fue mi culpa que no llegara a tus manos, tampoco fue culpa del destino; todo tengo que agradecérselo a mi poca habilidad para poder buscarte y encontrarte entre once mil personas en un lugar de doscientos veinte mil metros cuadrados; creo que una llamada telefónica y tener un encuentro planeado hubiera hecho las cosas más sencillas, pero lo que siento no es sencillo, ni es fácil.
Quizás debería de declarar mis razones para escribir esto, pero conoces mis motivos mejor que nadie. Definitivamente no te contare la verdad o lo que realmente pasó, porque eso ya lo sabes. Desde luego este es el momento más oportuno para recalcarte que el hecho de que hayas decidido no creer en mi es pura jactancia tuya, aunque suene a recriminación, créeme que no lo es: reclamarte es un lujo que no puedo darme, sobre todo cuando han pasado más de dos años sin vernos.
Todo esto me lleva a cavilar, ¿Así es como realmente se siente el amor? ¿Cómo aquella emoción en todo el cuerpo y aquel sentimiento inefable en la cabeza, donde no existen palabras suficientemente fuertes para describir el anhelo de poder estar con la persona que amas? ¿Existe realmente el amor a primera vista?  En dado caso de que todas las respuestas fuesen un rotundo no, mi duda existencial se reduciría a: ¿Qué es el amor? y ¿Cómo es que se ama a un filósofo irremediable?
Podría osar a decir que la razón de nuestro diferir erradica en que yo pienso como el mundo y tú como un filósofo, porque mientras yo te externo mi sentir y la virulencia mis afectos, puedes pensar que estoy tratando de cazarte como a un conejo, que te cosifico, que pienso quitarte libertad, entendimiento o hasta definirte. Y siendo franca, sé que la última aseveración tiene algo razón, porque ya no te conozco. El tiempo ha distorsionado mis recuerdos, ha diluido tu esencia más profunda y me he quedado con la perspectiva más superficial de lo que eres. El amor que siento por ti es una mezcla de cuerpo y alma, es legítimo, es inteligible y superior, es un delirio el vacilante vaivén del hecho de tenerlo o no tenerlo, porque es tan verdadero que mi alma puede llegar a contemplar lo eterno.
Me irradia dolor pensar que esperar aquello, es como esperar a algo que probablemente no va a suceder, pero sigo firme en aferrarme al sentimiento de mis buenos afectos hoy y mil días más. La única cosa que necesito es una nueva primera impresión, en una realidad distinta y nueva, en donde el tiempo te haya dado la suficiente sabiduría para reconocer que nadie es de nadie, que el pasado esta subestimado, que tanto el orgullo y como el prejuicio herido se curan con explicaciones.
Suelo figurar con frecuencia que te encuentro e imagino las cosas que haríamos. Miro alrededor y lo único que no puedo remplazar eres tú, sin embargo, esto probablemente no lo leas y por mis inmarcesibles ilusiones, solo te pido que me esperes, no ha pasado tanto tiempo. Puedo asegurarte qué volveré o que tu volverás y sin planearlo, en algún momento cumpliré mi gran anhelo de poder verte otra vez.

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