¿Cuántas veces dije “sí”?
Como brillitos subiendo por mis piernas
que no sabes de dónde salieron.
De pronto estaban en todo mi cuerpo:
en el cabello, entrando por mis ojos,
y alojándose en mi cerebro,
navegando por mis venas.
Sin querer, me los tragué.
Se me quedaron pegados,
entraron en mi sistema digestivo,
pero no se disolvieron.
Creí que no habría efecto contrario:
un brillo no hace daño…
Un destello me cegó.
Eran mis ojos cristalizados.
Miré al suelo, y estaba ahí:
la oscuridad que tanto miedo me daba
parecía la única opción.
El miedo a lo desconocido me cegó del camino,
me congeló el vacío de un “no”.
Perdón, amor.
Pero ya no.
Fotografía por Cristóbal Coello Robles // Rev/Scan en Fotograma Film Lab

Soy de Monterrey, me gusta la fotografía y la escritura. Tengo 24 años y estoy explorando mi voz en la poesía.
