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Las estatuas
Vi jamás estatua hermosa tan olvidada: ”Leyendo novelas contemporáneas, mujer de cobre oxidado”.
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El hospital es para los enamorados
Yo aquel del río que no llevo, sostengo: solo te puedo, solo te entrego la calma impuesta a los hambrientos terrenos baldíos de la piel.
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¿Cuánto falta para llegar?
Me pides la mano y haces tus muecas de bulldog juguetón, solo que la baba sale de mis ojos. Te ríes. ¿Cómo puede una risa del infierno ser tan divina? Me río.
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¿Cómo llorar? (condensado)
Debe ser satisfactorio. Piensa en el acto como una almohada: mal usada puede causar un dolor de cabeza, pero si se acomoda a la necesidad habrá incluso sueños.


