Aprender a no actuar

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Estoy trabajando en un cuerpo de obra más amplio: pinturas en canvas, piezas de cerámica fría y una colaboración en ropa con Self Deception. Todo gira alrededor del juego social, la hipocresía, las dinámicas de poder que se normalizan y esa forma de vincularnos desde lo que se puede obtener, más que desde lo que se siente o se piensa de verdad.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Desaprendí la necesidad de caer bien. Dejé de buscar coherencia y empecé a confiar en la incomodidad. Aprendí que mirar de frente también cansa, pero mentirme cansa más. Este proceso me ha enseñado a dejar que las piezas salgan incómodas, incompletas, incluso contradictorias.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Actuar. Negociar. Fingir. Pertenecer. Ser funcional. También el cansancio de quien siente demasiado en espacios donde sentir estorba. La lucidez como herida. El silencio como respuesta.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Se colaron conversaciones reales. Mudarse a la ciudad y, en menos de un año, atravesar situaciones y personas que viven en modo personaje. Gente muy entrenada para no habitar lo que siente, para decir lo correcto y pensar otra cosa. Muy acostumbradas a vivir desde la pose, desde la negociación constante, desde no habitar lo que sienten. Todo eso se filtró sin pedir permiso.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
No volverme cínica. Seguir creando desde la sensibilidad en un entorno que premia la estrategia, el ego y la conveniencia, sin normalizar lo que me incomoda. Mantenerme honesta con lo que veo y siento, aunque eso implique quedarme sola en ciertas posturas.

¿Cuál es tu cafetería favorita y por qué te gusta ir ahí?
Tengo dos por el momento. Hema, por su matcha con fresa y porque la gente que trabaja ahí es genuinamente amable, se siente ligero estar. Y Numen que aunque no es una cafetería, puedo ir a sentarme, me dan un buen café y  porque es un lugar perfecto para bajar el ritmo y trabajar con la computadora. Me gusta que no exige nada de ti y el diseño, su propuesta de producto son increíbles. 

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
El título sería Aprender a no actuar. El soundtrack tendría algo muy íntimo y minimal: canciones que no buscan impresionar, sino acompañar. Algo que suene a estar sola caminando, pensando demasiado, pero con claridad.

¿Con qué estudios, laboratorios o talleres has colaborado recientemente o te gustaría hacerlo en un futuro?
Recientemente he colaborado con Self Deception y me interesa seguir explorando cruces entre arte, objeto y cuerpo. A futuro, me gustaría colaborar con talleres que trabajen cerámica, textil o procesos manuales donde el error y lo imperfecto sean parte del lenguaje.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Bebés Wakareados me inspira mucho por cómo aborda la ropa desde un lugar muy honesto y sin pretensión. Rubén Alvarez, por la franqueza brutal con la que escribe y nombra lo que incomoda. Y Shaskia Stacy Cuaspa, porque amo su paleta de color y la naturalidad de su pintura; se siente viva, sin esfuerzo.