A la verga el mundo.
Mundo, para ya.
Que todo se vaya a la mierda, como el lugar en el que justo ahora estoy sentado.
Deja de ser una mierda.
Deja de corromper corazones puros, de separar familias, de intentar que dejemos de pensar, de alejarnos de nosotros mismos…
De alejarnos de Dios.
Estoy cansado de sentirme impotente cada vez que quiero voltear a verte, mundo, porque a donde sea que mire, hay maldad.
—”¡Eso no es cierto! Ese güey solo está muy loco”, dicen.
“Mira las bellezas naturales y las cosas buenas que el mundo te puede ofrecer… solo si tienes American Express.”
¡Putos mierdas!
La poca bondad que queda en este mundo es una madre quitándose el pan de la boca para que sus hijos coman.
Un padre jugando con su pequeño hijo entre los escombros de una guerra asquerosa y sin sentido.
Putos políticos. Mierda.
Sé que debo amar a los otros como Jesús me ama,
pero con ustedes se vuelve un poco difícil.
Aun así, espero que abran los ojos pronto y vuelvan a su humanidad,
y no a sus ambiciones.
El mundo no es suyo.
Y qué grande será su castigo si no se arrepienten y paran.
A ti, que aún sientes:
no te des por vencido.
El mundo duele, pero cuando todo esto acabe, necesitará líderes.
Y nosotros estamos encargados de formarlos.
¡Arriba el amor, güey, y abajo las guerras!
¡Viva Cristo Rey y viva México, cabrones!
A los míos: los amo para siempre.
Fotografía por Abigail Flores, revelado y digitalizado por Foto Star.

Desde la Ciudad de México, Tony Shots mezcla espiritualidad y vivencias para recordarte que la luz también nace del desahogo.
