Kafá Coffee Lab

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Kafá nació de una idea entre dos amigos que querían crear un proyecto alrededor de algo que realmente les apasionaba: el café.
Todo empezó de una manera muy espontánea, entre pláticas, pruebas de distintas bebidas de café y muchas ideas compartidas.

Desde el principio querían diseñar un espacio diferente y único en Pachuca: un laboratorio de café donde se mezclaran la experiencia, el diseño y el amor por el café, y donde la gente pudiera compartir ideas, recetas y recuerdos.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Uno de los momentos que más disfrutamos en Kafá son los “rush”, cuando el lugar se llena de golpe. Los chicos lo disfrutan especialmente porque se siente la energía del espacio, la alegría de la gente llegando y el ritmo intenso de preparar todo, lo que le da vida a la cafetería.

En mi caso (María José), disfruto cuando trabajamos con Leo, nuestro fotógrafo. Es un momento muy creativo donde experimentamos con el café, las tomas e ideas. También la parte de redes y marketing: crear posts y reels, donde puedo traducir toda la esencia de Kafá en algo visual y digital.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Creemos que algo muy especial de Kafá es que tenemos un menú muy amplio, pensado para que siempre haya algo nuevo por descubrir y regresar a probar.

Pero si es la primera vez que nos visitan, definitivamente tienen que probar nuestras bebidas con café. El Horchata Nut Latte se volvió un must de Kafá y representa mucho la parte creativa y experimental que nos gusta explorar con el café.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
El manejo de personal y la expansión. Para poder crecer y seguir dando la atención de calidad que queremos, tenemos que encontrar al equipo indicado y hacerlo sentir parte del proyecto.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Hoy en día, algo que sigue guiando a Kafá es la constante búsqueda de innovación e inspiración. Siempre estamos investigando tendencias, nuevas bebidas, ingredientes de temporada y referencias de distintas partes del mundo para adaptarlas a nuestra esencia.

Nos gusta que Kafá esté en constante movimiento, explorando nuevas ideas y creando experiencias diferentes para que cada visita sea especial y nunca aburrida.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Carlos cree que muchas ideas nacen de una recopilación de experiencias, referencias y todo lo que vivimos día a día, siempre intentando darle un toque personal a Kafá.

En mi caso (María José), estudié arquitectura y siempre me ha apasionado muchísimo el diseño, así que una persona que me ha inspirado últimamente es Emma Chamberlain, especialmente por la manera en que ha desarrollado sus coffee shops y cómo logró hacer del café algo creativo, divertido y con una estrategia de marketing muy auténtica.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Carlos invitaría a James Hoffmann, ya que le inspira profundamente su trabajo en el mundo del café de especialidad. Le gustaría compartir un día en Kafá, aprender de su visión y conocer su opinión sobre lo que han construido.

En mi caso (MJ), invitaría a la chef y panadera Maribel Aldaco Silva, para colaborar en la creación de panadería o postres inspirados en nuestras bebidas, pensados para acompañarlas y reinterpretar los sabores de Kafá desde otra perspectiva.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Pocas personas saben que el nombre de Kafá viene de “Kaffa”, la región de Etiopía donde se descubrió el café, y que fonéticamente lo adaptaron a la marca.

En cuanto al espacio, como arquitecta me apasionó muchísimo diseñarlo. Aunque tiene una estética brutalista, con concreto aparente, muros blancos y luz cálida, uno de los detalles favoritos es la mesa central con un olivo vivo en medio.

Fue todo un reto porque literalmente fue plantado dentro de la cafetería y dudaban que sobreviviera… pero ya lleva más de un año creciendo y floreciendo. Terminó convirtiéndose en el corazón de Kafá.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Carlos lo describe como la sensación de Auckland: una ciudad moderna y cosmopolita, pero al mismo tiempo tranquila y cálida, que refleja muy bien el espíritu de Kafá.

En mi caso, lo asocio con ciudades como Madrid o incluso los cafés de San Diego, por esa mezcla entre diseño, vida urbana y cafeterías con mucha identidad, donde el café se vuelve parte de la experiencia del lugar.

Respuestas por María José Rico Mora y Carlos Mariscal, fundadores de Kafá Coffee Lab.