¿Cómo nació este local y que lo hizo diferente desde el principio?
WANI nace de la idea de un look & feel de casa japonesa con toques contemporáneos para desarrollar un café único y singular en Cancún, conceptualizando de pi a pa un café japonés: desde la arquitectura, la música, los métodos de café, sandos, panes y postres, creando una atmósfera que te haga sentir fuera de la ciudad. 

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
La mañana siempre será la parte favorita de todos los que trabajamos aquí. Por ejemplo, en el área de cocina: preparar las líneas, hornear los panes, hacer los postres y estar listos para el primer pedido. Por parte de barra: el calibrar los molinos, probar los cafés que tenemos al día. Por parte de los socios y operativos: reunirnos a tomar el café y hablar de lo que sigue para WANI, los especiales que se vienen en el mes y los eventos a cubrir.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
No pueden perderse un espresso doble con un chocolatín para empezar el día y un matcha o un hojicha para acompañar un tamagoyaki sando! 

¿Cual ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantear algo sobre el proyecto?
El crecimiento con proyectos hermanos a WANI dentro de la misma casa, y el mantenernos firmes en la idea principal de coffee and sandos.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Como influencia, la cultura japonesa, y como idea seguir siendo esa casa japonesa en el centro de Cancún que ofrece los sandos, panes, tés y cafés lo más apegado a la cultura nipona.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y porque?
Ufffffff! Qué buena pregunta! Si fuera un lugar, evidentemente sería Japón. Proyectos existen varios, como Enomoto, Dotcom Coffee, Bodæga, Panya Sam, FitØba. Y personas, serían los chefs Rafa Villalobos, Brandon Arriaga, Edo Kobayashi, baristas como Ramón Anguiano, tostadores como J. Eduardo Salgado entre otros, todos por su gran pasión y entrega infinita a todas las cosas que hacen y desarrollan, y cómo toda esa pasión y energía pueden plasmarla en un producto final.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un dia, ¿Quien seria y que harían juntos?
Creo que invitaría a las misma personas que nos inspiran a desarrollar un Pop Up de Todos Juntos: Eduardo Salgado aportando los granos de FitØba y haciendo cafés junto con Ramón Anguiano; Brandon Arriaga, compartiendo su conocimiento y haciendo rituales de té y cocinando; y Rafa Villalobos haciendo panes y sandos. Creemos fielmente sin temor a equivocarnos que sería un Gran Pop Up.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Yo creo que toda la casa en donde se encuentra WANI y sus proyectos hermanos.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco ¿Cual sería y por qué?
Sería la ciudad Kanazawa porque el diseño arquitectónico de WANI hace alusión a los recintos de té del distrito Higashichaya. Si fuera un disco, sería “Talk Memory” de BadBadNotGood porque te atrapa y te envuelve de una manera excepcional con sonidos vibrantes y unos adornos melódicos que te invitan a volver a empezar a oírlo desde el principio y querer absorber por completo toda la sutileza de un jazz contempo muy bien logrado. 

Respuestas por Jorge Miramontes, chef de WANI.