¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Jacinto nació como un acompañamiento para el restaurante Carmelita, compartiendo desde el inicio una misma filosofía: respeto por el origen, trazabilidad y conexión con quienes producen cada ingrediente.
Más que abrir un café, se buscaba crear un espacio donde cada producto contara una historia y donde el valor del proceso fuera tan importante como el resultado final. Así fue como el proyecto fue creciendo en reconocimiento: la calidad hablaba sola.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Depende a quien le pregunten, nuestros baristas encuentran muy relajante la calma antes de que el restaurante abra un fin de semana. Pero creo que en general lo que más disfrutamos es el momento de experimentar. Gran parte del equipo se involucra en algún punto de la creación de una bebida de temporada. Jugar con sabores, texturas e ideas nuevas es parte esencial de nuestra identidad. Y luego ver materializada la idea en un producto real (con su empaque, su narrativa y su campaña) es sumamente satisfactorio. Cuando un cliente se va feliz con el producto que eligió es la cherry en el pastel.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Uff! Nuestras bebidas de la casa: Jaimico es un tónico con jarabe de jamaica y chile y el Tropicón es un tónico con mango y piña. Son sabores conocidos en el paladar mexicano, pero con un giro diferente al ser combinados, súper frescas ambas bebidas y excelentes para el calor. Además, nuestros chocolates bean to bar en cualquiera de sus formas: bebida, barra o tablilla de mesa. Por ejemplo, un mocha con chocolate semi amargo es de las cosas más reconfortantes que puedes tomar por la tarde.

Todo lo elaboramos desde cero: tostamos nuestro propio café y cacao, desarrollamos recetas propias para jarabes y cuidamos cada detalle del proceso. Cada bebida y cada chocolate tiene personalidad propia; y deseamos que cada visita sea no solo excelente, sino también un descubrimiento para el paladar de nuestros clientes.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Últimamente, uno de los retos más importantes ha sido la educación del consumidor. Explicar y transmitir el verdadero valor detrás de toda la cadena productiva, desde el campo hasta la taza, nos ha hecho replantear constantemente cómo comunicamos lo que hacemos y nos ha obligado a ser mejores cuenta cuentos, porque un buen producto merece ser entendido, no solo consumido.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
La música está en el corazón de Jacinto. Las cumbias, en particular aportan ritmo, comunidad, movimiento y celebración que corresponde a nuestros valores. Mucha de nuestra inspiración viene de Sonido Gallo Negro, La Lom, Los Mirlos, Los Destellos, Amantes del futuro, etc. Si tienen ganas de un ritmo psicodélico lleno de energía, ¡escúchenlos!

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
La verdad Mexico Mágico nos inspira a diario y en una ciudad como Tijuana lo surrealista se ve en cada esquina. Pero específicamente en la industria del café, tomamos influencia de los grandes como Proud Mary, Verve, Cafeología y nuestros compadres de Provecho. Nos encanta el trabajo de Cacao para Todos, chocolates La Rifa y Sleep Walk de Chicago. También creo que es interesante tomar referencias de otros lugares como campañas de algún licor, fotografía editorial o incluso películas.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Dos colaboraciones soñadas: La primera un evento con Sonido Gallo Negro, en el que la experiencia visual y sensorial esté en otro nivel. Lo imaginamos como toda una celebración de la cultura latinoamericana con mucho ritmo, sabor, visuales psicodélicos, cacao, café y toda la comunidad conviviendo en un mismo sentir.
La segunda sería invitar a artistas plásticos y conceptuales locales para intervenir el espacio y expandir la marca hacia otras disciplinas creativas. Sería increíble una colaboración donde el café, el cacao, y el arte convivan con instalaciones, piezas comestibles, o experiencias sensoriales.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
El Duende del Cacao. Aparece en nuestro Instagram y en algunos empaques, siempre ligado al chocolate. Nació durante un viaje a Tabasco, mientras conversábamos con uno de nuestros productores en su finca. Cabe aclarar que la finca era una selva, tenía su propio ecosistema con mariposas por todas partes y vestigios mayas incluidos. Realmente parecía un lugar mágico. Y de repente…. empezó a oler raro, a una sustancia amarga, parecido al humo de cuando tu mamá asa chiles. Nuestro productor nos comentó que eso significaba que los duendes nos estaban observando, porque ese olor venía de ellos. Seguimos con el recorrido y lo concluimos consumiendo una bebida ancestral llamada Xocoatl. En ese momento entendimos cómo TODO se conectaba entre sí: la tierra, el agua, los animales y las plantas, todo, absolutamente todo, juega un papel importante en la producción de cacao, incluso sus protectores, los duendes. Algo en ese lugar, en esas palabras, dio vida a la interpretación de un personaje que ahora forma parte de nuestra mitología.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Si Jacinto fuera una ciudad, sería Tijuana nuestra ciudad: un lugar donde el caos convive con la creatividad, donde las culturas se mezclan y todo está en constante reinvención sin perder su esencia. Si fuera un disco, tendría que ser “Amor Amarillo” pues nos apasiona la vida, los colores y los procesos por los que pasas día con día.
Respuestas por Marla Arriaga, marketing y diseño en Jacinto Café.

Barra de café. Tostadores fronterizos. Bean to bar. Jarabes artesanales.
Jiménez 7789, Independencia
Tijuana, B.C.
México
