¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
En la serie Memoria de lo cotidiano. Desde los 18 años encontré en la fotografía un medio de expresión; un lenguaje que me ha llevado a explorar el mundo de distintas formas, hasta que una de ellas se transformó en una serie fotográfica con un propósito aparentemente sencillo, pero profundamente complejo: construir un registro, una memoria de lo cotidiano y de aquello que observo.
Busco realizar un archivo personal capaz de permitirme mostrar —y mostrarme— un México vasto y diverso, a través de historias espontáneas que nacen en lo más simple de la vida.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Sin duda, lo que continúo aprendiendo es a no mirar a las personas como objetos simbólicos, sino a acercarme a ellas con mayor sensibilidad, procurando contar historias más humanas, honestas y respetuosas.
También he comenzado a comprender que existen imágenes que, a veces, no necesitan ser capturadas, pues hay momentos que merecen quedarse únicamente en la memoria, incluso he llegado a creer que con el tiempo he acumulado más fotografías mentales que digitales o analógicas, y en ese proceso he aprendido poco a poco a habitar el instante, a vivirlo antes de intentar guardarlo.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
“Tiempo, vida e imaginarios”. En realidad, en todo momento me encuentro en un diálogo constante conmigo mismo, reflexionando sobre lo relativo del tiempo y sobre una vida que muchas veces avanza con tal velocidad que no observamos lo que nos rodea, olvidamos mirar con calma, detenernos y descubrir los múltiples imaginarios que habitan en cada persona allá afuera, en cada historia oculta que espera ser vista.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
No podría mencionar uno en particular, pero disfruto ver documentales mexicanos para acercarme a los distintos imaginarios que habitan en nuestro país, creo que esa mirada me ha vuelto más sensible a mi entorno y más consciente de aquello que decido documentar.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
El seguir creando y sentirse estancado como fotógrafo; tratar de cubrir expectativas e ir en contra de las tendencias y lo viral; olvidar contar historias y expresar a través de ellas.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Si un día se encuentran en Puebla los invito a ver la lucha libre en la Arena Puebla y de paso deleitarse con alguna cemita de los locales que se encuentran afuera, les juro que no hay pierde.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
El inicio de otra historia, y dejaría a cargo de la música a Álvaro Carrillo y Armando Manzanero.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Balam Toscano, Samantha, Nidia Ibin y Dante Aguilera Benitez.

