La joven vampira del folk-rock Gretel Hänlyn —conocida por su nombre artístico Gretel— regresa con “Unbloom“, un tema que marcó su reaparición tras un año sin lanzamientos y con solo algunos conciertos en su país natal. La canción se presenta como una oda a la belleza de la soledad y el desorden. El trabajo musical de Gretel continúa desafiando las ideas esperadas de la feminidad, abrazando la naturaleza profundamente humana de la imperfección.
En los meses previos a “Unbloom”, las publicaciones de Gretel en Instagram funcionaron como sutiles huevos de pascua: un tulipán violeta oscuro, su cabeza pelirroja sumergida en una rosa rosa bajo la frase “I’m unblooming tonight”, y flores marchitas decorando los anuncios de sus conciertos en Londres. También compartió fragmentos manuscritos de las letras, dispersos como pistas. Gretel supo cómo dejar que la anticipación floreciera—y se marchitara—a su propio ritmo.
“Escribí una canción sobre la belleza de estar sola y dejarte desmoronar”, dijo en un video compartido en Instagram sobre “Unbloom”. En él, vemos a la londinense con una camiseta cómoda y pantalones mientras canta y toca una guitarra negra—perfectamente alineada con su estilo gótico—desde la intimidad de su cama. Sin embargo, un aspecto desordenado no equivale a mediocridad. La voz impecable de Gretel sigue acechando versos como “I can hear you / I can hear… / I just don’t wanna see you tonight”, seguidos por “petal-pulling in my mind”, que abre la puerta al clímax de “desfloración” de la canción.
Gretel también compartió en redes sociales que la canción “first came together in my bedroom when it was particularly messy and I was trying to convince myself that it was somehow beautiful and divinely feminine, rather than just getting my shit together and tidying it up”. Este enfoque, junto con el trabajo de guitarra y las voces sombrías e íntimas, recuerda a su álbum anterior Slugeye (2022), su primer larga duración, mientras que se distancia claramente de “Far Out” (2024), un sencillo que presentó a una Gretel más pulida, con tintes disco, bailando con atuendos góticos.
En lugar de repetir lo ya hecho, “Unbloom” se siente como una síntesis de su estilo, su visión poética y su comprensión del crecimiento como un proceso no lineal. La artista nos invita a su jardín desordenado, en proceso de marchitarse, para abrazar nuestras fallas y nuestra naturaleza: amar los días perezosos, los aspectos descuidados y las noches sin dormir. Como mujer, esta postura resulta especialmente potente. Históricamente, la sociedad ha impuesto expectativas estrechas de feminidad sobre las mujeres, y Gretel no muestra temor en cuestionarlas—y romperlas.
Lo que hace que “Unbloom” siga resonando es la naturalidad con la que se conecta con las canciones que vinieron después. “Maybelline” y “Darkness, be my friend” expanden este paisaje emocional, cada una ofreciendo un matiz distinto de vulnerabilidad mientras permanecen arraigadas en el mismo universo íntimo. Además, las tres canciones existen también en versiones en vivo—crudas, cercanas y sin filtrar—lo que refuerza la idea de que la música de Gretel está hecha para habitarse, no para perfeccionarse. En conjunto, estas canciones confirman que “Unbloom” no fue un momento aislado, sino el inicio de una conversación en curso.
Fotografía por Ignacio Isaac Soto // Rev/Scan en Dichroic Film Lab

