Fuiste la ilusión que apareció en el momento preciso; fuiste esa sensación de escapar e ir hacia ti. Fuiste también un descubrimiento de seducción y de vivir fugaz. Pero lo mejor que dejaste fue tu brutal ternura y, aunque seguíamos siendo dos desconocidos, fuiste mi suspiro vestido de sueños. Evitemos preguntas y mejor recordemos que lo compartido nos demostró que seguimos hechos para volver a sentir.
Fotografía por Mar Gil González // Rev/Scan en Miyagi Studio

Comunicóloga de las emociones. No puedo vivir sin música y tampoco sin arte. Escribo en mi cuarto, en la calle y también donde caiga.
