Las consecuencias de mis actos repercuten en mi cuerpo y en mi alma.
Mis objetos cobran vida, se enfadan y me regañan, pues las ganas de intentarlo se escapan por mi mirada.
Estoy pensando en rendirme.
Estoy pensando en no lograrlo.
Estoy pensando en ser derrotado; la plata se me agota, estas lecciones no han salido baratas.
Estoy harto de perder, de volver a caer. Tengo que cambiar la estrategia y dejar atrás lo que hice mal, que estas lecciones no me intimiden.
No puedo dejar de aprender, no puedo dejar que la venganza se apodere de mi alma.
Tengo que avanzar, ser más precavido y seguir mis instintos; que el dinero nunca está perdido solo está invertido; que la falta de este sea una oportunidad de volver a intentarlo: más inteligente, más fuerte y, sobre todo, más consciente.
Con la espalda en el piso, con los puños cansados, no necesito una mano, necesito estar centrado, enfocado.
No pierdas tu estilo, no te canses. Si vas perdiendom cambia la ruta, ve paso a paso, ataca despacio, se honesto, no llevas prisa, se precavido y cuida tu vida.
Disfruta el viaje, disfruta el aire, repite la canción y canta a todo pulmón.
No dejes de intentarlo por tus errores, no permitas que tus sombras te lleven a la lumbre, no dejes que te quiten el sueño, no dejes que te quiten la energía que necesitas para ponerte de pie.
Descansa, duerme profundo, limpia tu espacio, cultiva tu mente, sigue de frente y sin miedo a la muerte.
Fotografía por Linda Jocelyn García Varona // Rev/Scan en La Vera Film House

