
¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Siento que todo en lo que he trabajado recientemente ha estado ligado a la tensión del nacimiento —creativo y físico— y a aprender a trabajar con los ritmos y limitaciones tanto del cuerpo como de cada forma artística.
Documentar a mis hijos, pareja y amistades en película, especialmente con una cámara analógica como la antigua Retinette 1B, me ha permitido capturar y observar la evolución de su soberanía personal.
Tres años de observación (y cientos de fotos reveladas) ofrecen un registro profundamente honesto de las identidades emergentes de mi familia tras la ruptura de un matrimonio, la salida de una religión patriarcal de alto control y la aceptación de la identidad y el amor queer. Poco a poco, a través del film, he podido ver cómo cambia mi perspectiva y cómo sana mi familia.
Mi hija mayor crece dentro de su imaginación saturada y salvaje, constante en su determinación y magia.
Las imágenes de la menor como una niña cautelosa van transformándose en retratos de mi orgulloso hijo de cinco años, libre de expresar su identidad de género inherente.
Mi pareja sale de un ciclo depresivo y regresa a sus tierras ancestrales para florecer.
Mis amistades vienen y van, encontrando su identidad en los paisajes que las sostienen.
Mi propio cuerpo los sostiene a todos como la luz los sostiene: suavemente.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Hay cosas que puedo comunicar en una fotografía que no puedo expresar ni en una novela de 70 mil palabras ni en una película entera, y me sigue sorprendiendo la honestidad y precisión de eso. Mi obra continúa enseñándome sobre el silencio.
Me fascina el arte que retrata a las personas sin autoconciencia, ya sea en reposo o profundamente concentradas. Quitarle la máscara a un sujeto es difícil, pero he estado aprendiendo a eliminar la dirección y la pose por completo.
Una conclusión de este proceso lento es lo importante que es no anticipar qué imágenes o historias serán “buenas”. Como en la poesía, esa pregunta no aplica realmente; la verdadera es: ¿es honesta? Con el equipo sencillo que uso y la volatilidad de mis sujetos, debo soltar no solo el control, sino también las expectativas, y confiar en que el momento honesto me encontrará si permanezco abierta. A diferencia de la escritura, no puedo decidir de antemano qué es verdadero. Se revela después.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Mi obra puede sentirse nostálgica, pero el acto de crearla es de presencia radical. Como muchas personas, soy adicta a la máquina tragamonedas de ansiedad que es el teléfono. Eso es contraproducente para procesar emociones, maternar y crear. Muchas de estas imágenes fueron tomadas cuando me sentía enferma, con el corazón roto o abandonada. Cuando percibo disociación o tristeza que me separa de mi cuerpo, mi familia o mi trabajo, tomar la cámara es un acto de encarnación y esperanza. Al mirar después esos momentos dolorosos y ver dónde cae la luz en el negativo, puedo reescribir ese lente de depresión o miedo.
Soy una persona alegre y vivo con asombro y gratitud ante la belleza de la vida. Pero también estoy cansada y muy enojada. Creo que muchas mujeres pueden identificarse.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
A mis hijos les encanta Enid Blyton, las hadas y cualquier historia mágica que improvise. Como novelista y guionista me atrae el realismo mágico para adultos, mientras que mi poesía es casi violentamente doméstica y exhibicionista respecto a la experiencia femme. Disfruto una mezcla de realismo crudo y fantasía infantil, y ambos mundos se filtran en mi obra.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Me sometí a una cirugía para remover endometriosis y un ovario con un tumor. La recuperación fue más lenta de lo que quería y la interrupción de mis responsabilidades resultó frustrante. Decidí documentar el proceso en película y eso ayudó muchísimo.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Hay un restaurante vietnamita cerca de mí llamado Pho Queue que adoro, y a mis hijos los entusiasma su pan tipo dona. En cada ocasión especial vamos, nos manchamos la ropa de pho como tontos y nos vamos riendo.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Se llamaría Odette, el nombre que le puse al ovario que me extirparon. La banda sonora la haría Broken Social Scene. Sería un poco irreverente, un poco psicodélica, un poco romántica.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Julia Rose Van Haren: amiga y extraordinaria artista-madre.
Sharlie Wise: pintora y ceramista fascinada por retratar mujeres con símbolos.
Morgan Roberts: amigo y mentor fotográfico que me ha retratado muchas veces y me inspira con su rechazo a lo comercial y su apuesta por la honestidad.

Anna McGahan es escritora, artista multidisciplinaria y madre soltera queer. Su fotografía es una forma de poesía visual que explora su relación con la espiritualidad, la sexualidad y la maternidad.