Desapareció tu sentimiento hacia mí tan instantáneamente que no supe qué hacer, no supe qué decir. Quería tomar tu mano y no soltarte, por eso tal vez te invité un café aquella noche, por última vez. 

Estos meses he intentado reconstruirme y liberarte de mi pensamiento. A veces lo logro y en otros tantos momentos tu recuerdo se pone necio y no lo consigo. Como ola del mar, viene y va. 

Fue verano cuando te alejaste, pero sentí que era invierno por cómo mi cielo se nubló. Mi corazón quedó en cuarto menguante y aún así tomé valor: vine a tu lugar favorito para soltarte.

Fotografía por Emilio Sandoval Corona