¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Tras un largo recorrido en la industria de alimentos y bebidas y en el sector del café, en el camino nació la inquietud de tener un espacio en donde se impulsara el consumo de un buen café –ya en ese entonces denominado café de especialidad de la tercera ola– acompañado de música fuera de lo común y comercial. Un espacio relajado y sin pretensiones fuera de lo cotidiano que ofrecen las zonas hype de la ciudad de México. Así que nace nuestra barra en la colonia Narvarte, y la propuesta inicial que diferenciaba y que sirvió de inspiración y que sigue hasta hoy en día, fue la venta de discos en formato vinyl y la reproducción de éstos, siendo los pioneros en aquel entonces en fusionar estas dos pasiones. No podía haber mejor combinación.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Definitivamente el gusto por el café y la música son esenciales para quién está detrás de la barra sirviendo a los clientes y preparando bebidas. La mañana tiene su encanto al comenzar calibrando, poner unas canciones e ir entrando en mood al recibir los primeros rayos del sol sobre las tazas llenas de café. Las tardes son más relajadas: las pláticas convergen y la comunidad se hace presente para darle vida al espacio. Spot relajado para meditar y crear con sabor y ritmo.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Cada quince días o cada mes el café en tolva va rotando para probar diferentes procesos y orígenes. Cualquier bebida a base de espresso es esencial. También los filtrados de la casa que se perfilan para proponer lo mejor de cada grano o los cafés invitados en donde ofrecemos filtrados de otras tostadoras. Todas las bebidas llevan un toque especial y nos encanta usar especias en varias de ellas, así como los concentrados que elaboramos también. 

Algunas opciones dulces para acompañar son hechas en casa y otras como la panadería selecta de nuestra casa hermana, siempre tratando de ofrecer buenos productos e ingredientes.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Un emprendimiento por muy pequeño o grande que sea implica sacrificios. El punto está en saber qué tan dispuesto estás a dejar a un lado cosas por sacar adelante tu proyecto. Pero cuando unes tus pasiones –café y música– todo fluye con más claridad. Y aún así, surgen eventos como la pandemia en 2020 en donde todo se sintió vulnerable y se tuvieron que replantear varias cosas y adaptarse para salir adelante con más ganas y ser mejores primero que nada con uno mismo y aprovechar que se sigue con salud para seguir procurando un espacio para toda la comunidad.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Falta mucho por hacer en el campo mexicano para tener mejores procesos y pagos más justos a los productores de café. Creo que aún falta más difusión y educación de todos en el sector y el gremio para poder mejorar trazabilidad y procesos. Por esto, aportar un granito más de café nos sigue impulsando para seguir adelante y en donde la capacitación continua es importante también. 

También hace tres años se dio la oportunidad de tener una barra más en un espacio especial para nosotros en la colonia Cuauhtémoc, lo cual nos motiva a generar nuevos proyectos.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Vivimos en un mundo donde todo sucede rápido, todo caduca en un día, las redes sociales nos invaden, y cuando viste algo ya no está de moda. Hace falta tener una pausa y observar a nuestro alrededor, a la gente, a la naturaleza, las montañas, el cielo. La inspiración puede venir del evento más inimaginable, y mientras te transmita algo está hecho con honestidad y con el corazón o alma. Arte, ya sea música, libros, pintura, expresiones del ser humano en su momento creativo. El campo, la finca, y las montañas son fundamentales.   

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Sería interesante invitar a los productores de café y que ellos preparen o hablen de sus procesos a todos los clientes. La labor en campo sigue estando poco valorada.

Y si se hubiera tenido la oportunidad de invitar a famosos de la música, definitivamente Bach, Mozart, David Bowie y Leonard Cohen por mencionar algunos. El simple hecho de verlos entrar y sentarse a tomar un café mientras programan música o se ponen en modo creativo sería sublime.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
En la barra matriz tenemos un mural en donde hay unos ojos dibujados que son representativos de la banda Siouxsie and the Banshees que siempre ha sido inspiración y parte del soundtrack personal y del espacio. Casi nadie logra identificar o darse cuenta de ellos pero están ahí como gusto personal. 

También tenemos el muro de los discos de vinyl que muchos piensan que solo es decoración pero están a la venta. Así como objetos diversos que van y vienen y algunos se vuelven parte del espacio pues hasta nos identifican por ellos en ocasiones.

En nuestra otra barra en la Cuauhtémoc se ve por ahí al jefe, que es nuestro gatito host que encanta a todos con su nobleza y cariño, se llama Dominó y es ya emblema del café y de la colonia.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Definitivamente el proyecto no podría ser o estar en otra ciudad más que en la ciudad de México, tan diversa y tan rica en tradición y cultura y moderna a la vez, con propuestas diferentes todos los días y eventos de todo tipo que convergen con el caos diario.

Si fuera un libro sería 1984: aparte de ser una obra maestra, creemos en la libertad como individuos y estamos en contra del control absoluto en cualquier ámbito y de gobiernos opresores.

Y disco sería The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars: ecléctico, atrevido, inspirador, provocador y que no siguió normas. A veces somos todo eso.

Respuestas por Pablo Chávez, socio fundador y tostador.