¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
He estado trabajando en mi fotolibro Animundi analógico durante los últimos siete meses.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Puedo decir que desaprendí la prisa: el mundo todos los días gira a velocidades inimaginables, y cada vez existen más herramientas y cosas que ayudan a mantener ese ritmo y a acelerarlo aún más. Trabajar a mi forma, a mis tiempos, sin una estructura, sólo sintiendo, viviéndolo y gozándolo, me dejó grandes momentos memorables y me ayudó a resignificar pequeñas cosas inmensas.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Conexión, autoconocimiento, autoexploración, empatía.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
No realmente. Creo que lo que se coló más en definitivo fue recordar las sensaciones emocionales que devolví al presente de cuando era un niño y buscaba mi lugar.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Nunca pensé que llegaría a mí esa sensación nuevamente de sentirme inseguro de mí mismo y lo que hago. El reto más grande fue confiar en mí y avanzar con mi proyecto. Esta vez fue una prueba grande.

Si pudieras cenar en cualquier restaurante de la ciudad esta noche, ¿dónde sería y qué pedirías?
Si tuviera que elegir cenar, sería en mi casa, y prepararía una pasta con queso de bola edam.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Cartas al mundo que habita en mí, y me encantaría que el soundtrack fuera El niagara en bicicleta de Juan Luis Guerra, siempre ha sido mi himno.

Recomiéndanos algún artista que sigas, que te inspire, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Golsa Golchini es una de mis favoritas porque su obra narra sobre lo diminuto frente a la naturaleza, solo celebrando lo cotidiano desde lo simple donde habita la alegría.

