Silenciosa la marea que habita en mí parpadeo sin temor a que la vida se rompa,
es tan simple como la certeza, esa suave tonada que invade las mañanas
que trae calma y me llena de esperanza.

Quizás de eso se trate, de construir, volver a juntar las piezas que pensamos jamás íbamos a encontrar.

Seguir el camino, abrazar nuestros fragmentos rotos…

Lo que algún día fue caos, se transformará en pájaro y te hará volar de nuevo.