Yo no soy William Carlos Williams y esto no es Paterson, New Jersey.

Por muchos años estuve enojada con mis padres por vivir en el Estado de México. Mi corazón y mente siempre estaban en el DF, pero mi cuerpo estaba del otro lado de los cerros. Durante los primeros cinco años de mi vida viví en Jalapa, una parte no muy atractiva de Tacubaya pero las personalidades de mis familiares y la comida de mi abuelita hacían soportable el lugar, aparte a esa edad no te interesa mucho donde vives mientras estés jugando con tus primos durante las tardes y vivas con tu familia. Pero nada iba a cambiar la decisión de mis padres, ellos querían una mejor vida para mí y siempre se los voy a agradecer aunque pase años de aburrimiento. Así que bienvenidos a Ojo de Agua, lugar donde tocó Radiohead y se encontró un fósil de mamut.

Acerca del origen del nombre, siempre escuche la historia de que habían muchos hoyos grandes en la tierra cuando se fundó este lugar y en época de lluvias se llenaban de agua y parecían «ojos con agua». Lo cual antes creía y puede que sea cierto, pero en un lugar conocido como «El casco» se encuentra la información de la historia de Ojo de Agua y va así:

  • Fue fundada en las riberas del lago de Xaltocan sobre un pequeño poblado indígena llamado Ameyalco («donde surge el agua»).
  • En 1505, el Marqués de Regia comenzó la construcción del edificio principal (que posteriormente sería «El casco») llamándolo «Ojo de Agua», como traducción de su nombre original en náhuatl.
  • En el siglo XVII, «El casco» pasó a manos del Marqués de Guadalupe para ser convertido en monasterio.
  • A final del siglo XIX, «El casco» destacaba como productora de ganado y granos, se construyó una estación de ferrocarril y empezó el desarrollo comercial.
  • Durante la Revolución fue sede de un cuartel zapatista, siendo escenario de una batalla entre las fuerzas convencionalistas de Villa y Zapata y las constitucionalistas de Venustiano Carranza.
  • «El casco» quedó abandonado por un tiempo y en 1968 se urbanizó para terrenos residenciales, naciendo el Fraccionamiento Ojo de Agua.
  • «El casco» fue convertido en un parque recreativo con instalaciones sociales y deportivas.

 

¿Qué soy?

dicen que soy Hacienda

dicen que soy Fraccionamiento 

dicen que soy Colonia

dicen que soy un Ojo de Agua

no tengo ojos

no tengo agua

le puedes preguntar a 

Villa,

Zapata 

o Carranza 

no les di agua

por que no tengo ojos para llorar

Xaltocan tiene el agua

por eso mis fuentes están secas.

 

La entrada hacia Ojo de Agua es un camino lineal un poco largo que antes estaba lleno de árboles en ambos lados, se veían hermosos en primavera y te demostraban la maravilla de la naturaleza por la gran altura que tenían, durante las noches de invierno parecían árboles salidos de una película de Tim Burton, mientras el sonido de todos los grillos le aportaban más intriga a la ocasión. Ahora esa entrada ha cambiado por los locales y unidades habitacionales, aún quedan pocos de esos hermosos árboles, esperando su muerte por la oferta y demanda o por los grandes vientos.

El lugar no es muy grande pero aparenta serlo por sus dos grandes bulevares donde hay muchos árboles, palmeras y jacarandas, en los cuales habitan muchos pájaros (principalmente palomas, zanates y cotorros), puedes escuchar su escándalo en la mañana y en la tarde.

El mejor olor que puede apreciarse en este lugar es el del pan recién salido de la panadería «El antoxo». Los bolillos son de un buen tamaño y no son los clásicos llenos de puro aire que no tienen sabor, cuando muerdo un bolillo recién salido y escucho tronar toda la corteza, soy muy feliz.

A lado del Antoxo había un supermercado que casi siempre estaba vacío, la luz era amarillenta y parecía que entrabas al último supermercado en pie, durante un apocalipsis.

 

 

Estoy esperando afuera de este supermercado

en mi mente soy Chloë Sevigny 

en «Boys don’t cry»

esta luz amarillenta refleja lo rubio que es mi cabello 

sigo esperando

algo o alguien

en mi mente sigo siendo Chloë 

hasta que mi mamá 

me aparta de esa luz amarillenta 

para ir a comprar focos de luz blanca.

 

Los nombres de las calles de este lugar son de frutas (Peras, Fresas, Manzanas, Mangos, Duraznos, etc.), flores (Jacarandas, Claveles, Gardenias, Rosas, etc.), cosas religiosas (Paseo del Convento, Arcos de Belén, Paseo de las Cruces, etc.), también están las privadas número de tal, privada de tal, paseo de tal, prolongación tal, calzada tal…los nombres que más me agradan son: Paseo de los pensamientos, Paseo de la escondida, Paseo de la Aurora y Paseo de los Poetas.

Según Google Maps, Ojo de Agua tiene 104 calles por las cuales no he caminado en su totalidad y me sé de memoria 14.

 

No quiero saber el nombre de tus calles

no quiero caminar por todas tus calles

no quiero que me saques de mi cama

por que no quiero aceptar que esta 

es mi casa.

Te pareces a una maqueta

hecha de madera barata,

aburrimiento es tu principal actividad 

que mis patines ni siquiera me dejan olvidar.

 

«El casco», «El deportivo», «La plaza cívica» y «Fabulandia» son espacios donde puedes ir a correr, nadar, jugar, caminar, pintar, comer o simplemente ir a sentarte al pasto o a las bancas. De niña iba seguido a estos lugares ya que antes no había cines o plazas comerciales, aunque fueron pocas las veces en que de verdad me divertí de chica aún recuerdo esos momentos con gran afecto, por ejemplo cuando jugamos voleibol en arena con mis tíos en «El casco», cuando pescaba renacuajos en «Fabulandia», cuando iba a nadar en «El deportivo» aunque me sentía incómoda y cuando habían fuegos artificiales en «La plaza cívica». Pero siempre pongo en primer lugar la vez que hice trampa en mi primera comunión, me acuerdo que el «Credo» no podía memorizarlo y era obligatorio. El día de la ceremonia, mi maestra tenía que hacerle el «examen de memoria» a muchos niños y yo fui de las últimas, cuando llegó mi turno ella estaba un poco cansada y no atenta del todo, el «Credo» era lo último que tenía que recitar pero en ese momento ella empezó a hablar con otra maestra y yo mientras balbuceaba, cuando volvió a verme me dijo «ok, ya esta el Credo ¿verdad?» y yo acerté con la cabeza…ja, ja, ja.

 

(Knock, knock) 

Mamá: ¡Ya levántate!

Abro mis ojos 

me volteo 

me caigo 

¡me despierto!

pasa algo raro

no tengo manos 

no tengo piernas

¡tengo una cola!

mi cabeza me pesa

me arrastro

y giro por todos los escalones

llego a la mesa de la cocina

Mamá dice «Buenos días»

yo grito «¡¿qué es lo que me pasa?!»

Mamá contesta: 

«castigo sobre ti,

por hacer trampa. 

Kafka 

fue una cucaracha, 

tú 

un renacuajo»

yo grito:

¡lo siento! 

¡perdóname!

¡puedo recitarte «El credo»!

Mamá:

Ja, ja, ja.

 

Durante mi adolescencia el «Videocentro» y el «Blockbuster» me ayudaron a obtener la información que quería y no la tenía en la escuela o en la calle. Veía tres o cuatro veces las películas antes de devolverlas, trataba de encontrar inspiración para vivir más feliz en este lugar. Empecé a asignar a ciertos lugares algunas de mis escenas favoritas de varias películas, por ejemplo «Taxi driver» o «Belleza americana», entre muchas más.

 

Camino hacia Telmex  

la basura me sigue

el viento me acompaña

las hojas se adelantan a mis pasos

y me formo 

para hacer el pago.

Trato de encontrar la belleza

en esta espera 

en esta fila

llena de gente 

que olvida la belleza cotidiana.

El viento me responde 

volteo a mi lado izquierdo 

y ahí está la belleza

un baile entre la basura,

las hojas

y el viento.

No puedo dejar de mirar

sé que esto ya lo he visto

la fila avanza 

mis ojos bailan con mi cerebro 

buscando información. 

Llego a Caja

hago el pago

y salgo.

Vuelvo a buscar esa belleza cotidiana

pero se ha ido

me alejo de Telmex 

y por fin me doy cuenta:

no era una belleza cotidiana

era una «Belleza Americana».

 

Con el paso de los años empezó a gustarme este lugar, veía similitudes con las cosas que me gustaban y mi inspiración empezó a expandirse. Cuando regresaba a Ojo de Agua ya sea en camión, combi o en el carro de la empresa de mi papá, empezaba a cantar: «Sweet home Ojo de Agua, where the skies are so blue, mom, i’m coming home to you», en referencia a Lynyrd Skynyrd y su canción «Sweet home Alabama».

También tenía ciertos rituales como ir al lugar donde tocó Radiohead en 1994, darle play a mi iPod con alguna canción de ellos e imaginarme estar en ese concierto (para más detalles búscalo en Google, yo no estoy totalmente segura de esta historia pero es lindo pensar que ellos estuvieron aquí); cuando pasaba por el lugar donde encontraron el fósil de un mamut me imaginaba a ese hermoso animal caminando libremente, algunas veces me tropezaba mientras iba caminando en el boulevard porque estaba viendo a un mamut imaginario caminar delante de mí.

Leer era algo que antes no me gustaba hacer, pero después de ver la película «Basketball diaries» sabía que tenía que empezar a explorar ese mundo. De los primeros escritores que me encontré fue Allen Ginsberg y él me llevó a William Carlos Williams.

 

Mucho depende de una esponja 

llena de jabón y agua,

cientos de generaciones 

viendo platos sucios.

 

Los que vivían en New Jersey podían llegar a Manhattan en 20 minutos, a mí el D.F. me quedaba a 40 minutos (sin tráfico), los adolescentes que vivían en Paterson querían vivir en Greenwich Village y los adolescentes que vivían en Ojo de Agua querían vivir en el Centro Histórico. Manhattan tiene el Empire State y el Centro Histórico tiene la torre Latinoamericana, ambas parecen enormes agujas que algunas personas quisieran ponerlas en sus brazos para recibir la siguiente dosis de heroína. Los habitantes de Paterson tienen cataratas, yo tengo un caño enfrente de mi casa donde rara vez sale el agua sucia.

 

William Carlos Williams

Doctor,

Poeta

y maestro de observación.

No hay doctor que respete donde yo vivo

el Dr. Simi nunca se digna a verme

dudo que sea doctor

es más, 

no creo que sea una verdadera persona.

No hay poetas donde yo vivo

lo más cercano a ello 

son estos árboles viejos

que poco a poco van cayendo.

Cuando paso por una tlapalería

me quedo viendo las carretillas, 

susurro «Hola William Carlos Williams…»

y es lo más cercano que puedo estar de usted

no en ideas

sino en cosas. 

 

Una amiga bautizó a este lugar como «República lejana y helada de Ojo de Agua». Durante el invierno a veces ya no distingo donde hace más frío, si dentro de mi casa o en la calle. El nivel del frío ha provocado que en ciertas ocasiones use guantes todo el día, incluso que duerma con ellos a pesar de que me tape con tres cobijas.

Cuando me preguntaban dónde vivía, la mayoría de las personas no sabían de este lugar y siempre decían que el nombre era muy raro, sólo una vez alguien me dijo que sería bonito vivir en un lugar llamado así.

Sea lejana, helada, sin agua en sus fuentes y sin una biblioteca, trato de encontrar inspiración para alcanzar esa belleza que está en las cosas más simples de la vida. No podemos elegir dónde nos llevan a vivir nuestros padres, pero sí podemos elegir cómo vivir en esos lugares.

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