El coche acelera y es todo esto lo que voy dejando atrás. Al tiempo, me invade un no sé qué, un sentimiento abrumador; es una tristeza casi somática que se concentra en el estómago, es la consciencia de estarlo dejando todo atrás. La consciencia de una lejanía que no es una cuestión meramente espacial.
Aunque para algunos pudiera parecer una pueril exageración, como aquel temor o emoción que causaba en la infancia sentir la persecución de la luna, sé que el sol nunca volverá a proyectar su sombra de la misma forma.
Cuando me vuelvo hacia atrás y soy testigo del tiempo transformándose en espacio, cuando veo cómo todo se unifica. Como la mancha que crece paulatinamente en un cristal empañado.
Me abruma este sentir. Y a medida que me hablas, es tu voz algo como el viento de un desierto o una ruina.
¿Pero a qué viene toda esta tristeza? ¿A qué toda esta melancolía, al parecer, sin fundamento? Después de todo hoy es la víspera de un viaje prometedor.
Fotografía por Eliza Trejo // Rev/Scan en Fotograma Film Lab

Nacido en Campeche en 2001, reside en Mérida. Desde joven encontró en el arte una forma de dialogar con el mundo. Su obra explora el tiempo y la narración como medios para captar lo esencial de lo humano, especialmente a través de la fotografía y la palabra.
