Tus labios y yo

El tocar tus labios con los míos me hace pensar que el aleteo de las mariposas no es más que pura fantasía, comparado con tu piel rozando con la mía, el cosquilleo es inevitable. Entonces cierro mis ojos y concentro todos mi ser en esos pequeños y tan significantes movimientos entre tu boca y la mía, aprisionó tu lengua con la mía y se establece una especie de lucha entre ambas, que se entrelazan, se prueban, se sienten… y es como si tu saliva fuera la gasolina que impulsa el motor de mi deseo, y nuestros sentidos se agudizan todos en esa acción de tenernos ahora, en este momento, sin importar si después nos perteneceremos, es más, sin siquiera sopesar esa opción. Por ahora somos solo tus labios y yo ahogándose en un beso que va más allá de la pasión.

Entonces entrelazo mis manos en el cabello que sobresale de tu nuca y lo aprieto con tanta fuerza que temo estar haciéndote daño, pero tú solo emites un pequeño sonido que proviene desde lo más profundo de la garganta; carnal y salvaje, y es como si poco a poco las demás partes de nuestros cuerpos fueran cobrando vida, y nuestras manos se mueven sobre el cuerpo del otro, la piel se aviva en cada contacto, el aire se espacapa de los labios a momentos, como queriéndole otorgar tregua a los pulmones. Es así como siento vibrar tu esencia con la mía y es así como deduzco que algo tan simple como un beso me puede dar el poder de tu cuerpo, y no sé si reír por este descubrimiento o solo aprovechar todo el tiempo en el que permites que tus labios me pertenezcan… no importa lo que la mente invente, no importa que pase después, en este momento, solo somos tus labios y yo, y vaya que funciona…

Fotografía por TolikTolik TolikTolik

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Sección: Inside
Grecia Alejandra

Potosina de nacimiento, Tamaulipeca de corazón. Comunicóloga amante de las letras.