¿Hubo alguna obsesión, idea fija o imagen que guió el proceso creativo del disco, aunque no sea evidente para quien lo escucha?
Creo que el agua, en sus miles de formas, y el sol, la noción del tiempo, el día y la noche, eran imágenes a las que recurría constantemente sin darme cuenta. Era como una obsesión inconsciente que, en el momento de la concepción del disco, me ayudó a entender que estas canciones pertenecían al mismo universo y tenían que salir juntas.

¿Cómo fue el proceso de decidir qué canciones sí y cuáles no formarían parte del disco?
Creo que mientras escribía durante estos últimos seis años simplemente sabía cuáles canciones eran parte de este disco y cuáles no. Hay una canción que escribí en 2018 que nunca fue de mis favoritas, pero siempre sentí que pertenecía al álbum. Quería sacarla, pero había algo interno, como si el disco mismo no me dejara decidir qué canciones iban y cuáles no, jajaja.

También hubo canciones que hice en los últimos años específicamente para el álbum, porque sentía que eran la pieza musical que faltaba.

¿Qué cambió en la manera de escribir, grabar o producir este disco con respecto a grabaciones anteriores?
No sé si puedo compararlo con trabajos “anteriores”, porque empecé este disco inmediatamente después de mi primer EP, pero sí puedo compararlo con otros discos paralelos.

Tanto en el EP esto es para mí como en la compilación que saqué el año pasado, sentía que mi trabajo era más bien recolectar o capturar algo instantáneo e inmediato. En cambio, este disco fue más como ir tallando algo que tenía que encontrar poco a poco.

No sé si tiene sentido, pero se sentía más como esculpir un bloque de mármol que como sacar una foto.

¿Qué rol jugaron la intuición y el error durante el proceso?
El error siempre estuvo presente. Creo que hubo muchos “errores” durante el proceso: desde aprender a trabajar con otras personas, porque siempre había hecho todo muy sola y este disco fue mucho más colaborativo, hasta errores de producción o musicales.

Hoy escucho muchas cosas y siento que no logré exactamente lo que quería, pero también sé que llegué lo más cerca posible con las herramientas que tenía en ese momento.

La intuición, para mí, lo es todo. Siento que con este álbum aprendí a escucharla mejor. Lo lancé en abril porque fue la primera vez en seis años en la que sentí que, si no lo sacaba ya, entonces ya estaba dejando pasar demasiado tiempo.

Quizás mi lógica quería que siguiera trabajando para llegar a algo “mejor”, o me decía que esperara a tener mejores condiciones para lanzarlo, pero necesité hacerle caso a esa voz que me decía que el disco ya había cumplido su ciclo.

¿El orden de las canciones fue pensado como una narrativa? ¿Cómo se decidió el orden?
Siempre fui acomodando las canciones en una especie de secuencia, dejando espacios donde sentía que todavía faltaban temas. Y a medida que terminaba nuevas canciones, las iba colocando en el lugar donde sentía que funcionaban mejor, tanto musical como narrativamente.

En la primera versión del álbum sentía que, hacia el final, faltaba una canción porque el disco perdía fuerza en ese punto, así que salí a buscar específicamente ese tema para completarlo.

Para mí, en este disco y en todos los que hice hasta ahora, el orden es tan importante como las canciones mismas.

¿Con qué compositorxs, músicxs, bandas, productorxs y estudios te gustaría colaborar en un futuro?
Con todos, jajaja. Me gustan muchísimos estilos de música y siento que necesitaría mil vidas para hacer una carrera distinta para cada uno de los géneros que me gusta escuchar y producir.

Team Paula Prieto Videos/foto
PH/direc: Luca Piñeyro Travers
DF: Nacho Cúneo
Styling: Iván Cortes