¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Sinónimo nació con la intención de crear un espacio que se sintiera honesto y relajado, donde todo el mundo se percibiera bienvenido. El cuidado y amor que se le inyectó a la marca y al diseño, teniendo la merch presente como una manera de llevarse un pedazo del proyecto a la vida cotidiana o como un souvenir, nos caracterizó desde el primer día.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Hay algo especial en las primeras horas del día. Antes de que todo se llene, cuando el aire todavía está fresco y el ritmo es más lento. Abrir, calibrar el café, ajustar detalles pequeños que solo el equipo nota y elegir la música que va a marcar el mood del día. Ese momento tiene cierta claridad creativa. De ahí también nacen muchas ideas: bebidas nuevas, ajustes en el menú o combinaciones que terminan convirtiéndose en favoritos. Es un proceso constante que disfrutamos como equipo.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
La experiencia no empieza cuando llega el café a la mesa, empieza desde que cruzas la puerta. Hay una intención de invitar a bajar el ritmo: observar la entrada, la vegetación, encontrar tu lugar. Sentarte sin prisa. Pedir algo que se antoje, sin sobrepensarlo. Disfrutarlo ahí mismo. Y después recorrer nuestra casa, descubrir, llevarte algo más si hace sentido. Es un espacio pensado para habitarse y disfrutar el momento, solo o acompañado.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Con el crecimiento de la escena en la ciudad, uno de los retos más interesantes ha sido no perder dirección. Más que reaccionar a lo que pasa afuera, el ejercicio ha sido regresar constantemente a lo que somos, ajustar lo necesario y seguir evolucionando sin perder autenticidad. La constancia, más que la velocidad, ha sido clave.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Hoy en día seguimos guiándonos por la idea de que avanzar, incluso con dudas, es mejor que quedarnos quietos. Esa mentalidad se traduce en el día a día del equipo: en cómo trabajamos juntos, cómo resolvemos, cómo construimos. Hay mucha inspiración en la disciplina, en el trabajo colectivo y en entender que los proyectos se sostienen con pequeñas decisiones repetidas todos los días. Esta idea la tomamos de la serie The Last Dance de Michael Jordan.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Últimamente, la inspiración viene mucho de observar proyectos que logran mantenerse fieles a su esencia con el tiempo. Espacios que no necesitan hacer ruido para ser relevantes, porque tienen claridad en lo que son. También de personas que entienden el proceso creativo como algo continuo, no como momentos aislados.
Lugar: Baja California.
Proyecto: Great White.
Persona: Miley Cyrus.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Probablemente sería alguien que entienda esa misma sensibilidad: alguien que valore los detalles, que tenga una visión clara pero flexible y que disfrute tanto el proceso como el resultado. Porque al final, todo lo que sucede aquí parte de eso. Nos encantaría poder colaborar con Tissimum, Havre Studio o Serge Basics.
Respuestas por Kim Cervantes Bon, fundadora y directora de Sinónimo.

