¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Desde septiembre del 2024 llevo trabajando en un proyecto llamado Saudade. Tanto él como yo hemos cambiado mucho desde que lo inicié, pero siempre manteniendo nuestra esencia. Al comenzar a trabajar lo conceptual, mi visión era que fuera un poemario; escribía muchísimo. Esos escritos mutaron a imágenes que creaba en mi cabeza y que, con el tiempo, fui produciendo. Cuando la imagen y el texto comenzaron a dejarme huecos, comencé a dibujar; hacía bocetos todo el tiempo, pero ya no tenía la necesidad de materializarlos y convertirlos en fotografías. Por último, llegué a la obra plástica; era algo que siento que el mismo proyecto me estaba pidiendo: explorar más materialidades.
Saudade toca ciertas profundidades de mis raíces; cómo nos terminamos consumiendo simultáneamente los lugares, los vínculos y yo. Es la transición de dejar lo que se supone es el hogar, el lugar donde debía tener este sentido de pertenencia en un territorio, y comenzar a encontrarla en nuevos espacios con los vínculos que iba conectando.
Hay tres fases en el proceso de este proyecto. La primera hablaba solo del hogar: la casa donde crecí, el lugar al que ahora, cada que vuelvo, regreso como huésped, alguien que solo va de paso por días, retratando cómo se sentía la crisis de pertenencia. La segunda fue observar el papel importante que tenían los vínculos en los lugares donde estaba: cuando dejaba de conectar con un vínculo, esto venía acompañado de un rechazo hacia los lugares en donde solíamos estar. La tercera fue confrontar la manera en que yo consumía y absorbía la relación con estos vínculos: cómo los vínculos absorbían el lugar y cómo el lugar me absorbía a mí.
Al final, ¿en dónde queda la pertenencia? Todo se convierte en un ciclo y la pertenencia se vuelve pasajera: nada permanece. “Las personas se convierten en lugares y los lugares en personas”.
Después de un año pasando por la escritura, la fotografía, el dibujo, procesos análogos alternativos y la obra plástica, Saudade se encuentra en el proceso de la gestión para la primera exposición individual que se llevará a cabo el 27 de noviembre del 2025 en Sitio Centro, Monterrey, Nuevo León.
El cariño que le tengo es inmenso y me gusta bastante, tanto lo visual como los temas que se abordan en él. Con anterioridad ya había hecho otros proyectos como La incomodidad que nos llevó a la muerte de nuestro hogar (cuerpo) y ARCHIVOS DE UNA MEMORIA, pero este en especial me ha hecho madurar bastante como artista.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Que todo cambia todo el tiempo y eso está bien; hay que dar espacio al cambio para seguir en constante evolución, pero ojo, siempre firmes y no titubear de lo que uno hace.
Aprendí a confrontarme a mí misma, a ser honesta con lo que sentía, tener paciencia, no apresurar y disfrutar el proceso. Valorar el esfuerzo y perdonar para poder sanar con los lugares que eran dolorosos volver a pisar.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Miedo, vergüenza, nostalgia, efímero, confiar, gratitud y querer.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Recuerdo que los primeros cuatro meses de este proyecto fue mera exploración; su servidora venía de un bloqueo creativo, de tener miedo a hacer lo mismo de siempre y estancarme. Tenía conversaciones recurrentes con Víctor Palomares que en ese entonces impartía fotografía documental, y recuerdo que en una conversación me dijo que debía voltear al lugar de donde yo era, escarbar hasta encontrar de dónde venía la inquietud por hablar y crear. Al ser originaria de un municipio ubicado al sur del estado de Nuevo León, mi contexto era bastante diferente, entonces de aquí empecé a darme cuenta de la crisis de pertenencia con la que cargaba.
En mi trabajo siempre pero siempre hay música que me acompaña y esta vez no fue la excepción.
A principios de este año me topé con la palabra saudade, me resonó mucho, se quedó marcada en mi ser y semanas después Kevin Kaarl sacó su álbum ULTRA SODADE. Para mí fue la alineación perfecta, porque me identifiqué, primero con la palabra, y lo conecté mucho con esto de la crisis de pertenencia que tenía en ese momento. Después, las canciones de ULTRA SODADE parecían entender por lo que pasaba, me hacían pensar en mi cercanía con los vínculos que tuve y con los que tengo en este momento. Así que estuvo presente en todo el proceso de este proyecto, así como también su álbum Paris Texas.
También la música norteña tuvo un papel importante; fue clave para reconectar con el lugar donde crecí.
Las canciones que más estuvieron presentes fueron las siguientes:
¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Suelo sabotearme yo misma, eso es un gran problema y me termina poniendo muchas trabas; empiezo a dudar de lo que hago, entonces eso me frena un poco. Llevo bastante tiempo con este tema, pero ahora la manera en la que lo he ido manejando ha hecho que sea menos complicado.
También, otro punto es lo indecisa que puedo llegar a ser por querer que todo salga perfecto; eso me llegó a perturbar el proceso creativo más de una vez.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
No un restaurante como tal, es un cafecito; recomiendo a ojos cerrados un latte sésamo del Cr@ck Coffee lab.
Y un lugar que me acompañó durante todo el proceso de Saudade fue el McDonald’s con un Mctrio spicy de pollo.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
El título sería de dónde venimos, todo es muy diferente.
Y para el soundtrack elegiría a Kevin Kaarl; confío en que él sabría qué hacer con el cúmulo de sentimientos que guardo dentro y crearía una canción muy certera a la situación.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Una de las artistas que me inspiró mucho cuando recién me fui adentrando en el mundo artístico fue Liza Ambrossio. Desde que vi su trabajo, visualmente quedé anonadada, nunca había visto algo parecido y eso me hizo sentir libertad para crear. No había límite alguno para lo que quería decir, que podía sacar la extrañeza que me acompaña.
Otro, sin duda, es Alfredo Cano, llegó y me movió todo, su manera de trabajar hacía que me sensibilizara mucho más con el entorno.
Comencé a trabajar con él, y al ver de primera mano su manera de acercarse a la gente, de abordar proyectos y ver cómo nunca se quedaba en la superficie de los temas, me ayudó bastante. Aprendí a siempre seguir “rascando” en las capas de nuestros sentires y lo que nos rodea.
Me cuestionaba cosas que nadie antes lo había hecho; esto me detonaba muchos pensamientos y conexiones para seguir hilando en mi proyecto.
Sin duda fue parte esencial para Saudade, sin él no hubiera llegado a ser lo que es hoy en día.

General Zaragoza, Nuevo León, 2002. Artista visual, su medio principal es la fotografía; aborda temas partiendo desde la fractura de la memoria, la desconexión con el lugar, con la sociedad y consigo misma. Su propuesta ha sido direccionada principalmente apelando a la curiosidad del espectador a través de objetos cargados con significados que utiliza para componer las imágenes.
