¿Qué hábito te ha estado sosteniendo últimamente?
Hacer autorretratos con mi Nikon FM2. El proceso me pide bajar el ritmo, hacer una pausa, estar completamente presente. Ajustar el encuadre, acomodar la luz, escuchar el silencio antes de presionar el obturador, me ha dado la distancia para verme de otra manera y aprender poco a poco a quererme y aceptarme como un todo. Estos son momentos en los que me siento en sintonía.
¿A qué hora del día te sientes más tú mismx?
Cambia. Me siento más yo misma en los momentos de quietud, cuando sea que ocurran.
¿Cuándo fue la última vez que te sentiste fuera de lugar?
El diciembre pasado, cuando regresé a casa. Vivir en el extranjero durante un tiempo ha cambiado la forma en que se siente. Ya no soy completamente de allí, pero tampoco del todo de aquí.
¿Qué sigues sosteniendo aunque sabes que eventualmente tendrás que soltarlo?
Aún me importa demasiado lo que la gente piense. Es algo que poco a poco estoy aprendiendo a dejar ir.
¿Qué te da más miedo hoy: cambiar o quedarte igual? ¿Por qué?
Quedarme igual. Este último año cambió mucho para mí, especialmente en la manera en que me posiciono por mí misma y en cómo permito que la fotografía ocupe más espacio en mi vida. Me siento feliz con donde estoy hoy, pero quiero seguir moviéndome, seguir avanzando.
Recomiéndanos una película, un disco y un libro, y dinos por qué te gustó cada uno.
Película: Portrait of a Lady on Fire
Disco: Even in the Quietest Moments de Supertramp
Libro: Waiting for Bojangles de Olivier Bourdeaut
¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Hay un restaurante en Hamburgo llamado Maa’ Deyo. Es un lugar latinoamericano con una atmósfera cálida y acogedora. Me encanta ir allí a compartir platillos y recomendaría empezar con un pisco sour antes de pedir algunos platos para disfrutar juntos.
¿A qué amigxs admiras últimamente y por qué?
Sobre todo admiro profundamente a mi abuela. Por su fortaleza, su sensibilidad y la manera decidida en que siempre ha atravesado la vida.

Soy fotógrafa, atraída por los pequeños y tranquilos momentos que cuentan una historia.
