De sombras y siluetas solubles levanta la mañana
y entre cortinas de pestañas,
en un camino pavimentado de besos timoratos,
los labios buscan a tientas
alguna gota de rocío que condense su perfume.
La letanía de las aves matinales
es el aviso inoportuno que les regresa
al tedio cruel de las tazas de café.
Duele arrancarse la sábana
y desayunar incertidumbre del reencuentro.
Aún con llagas de pasión abiertas,
se despiden los amantes
con un beso aguado que promete olvido.
Fotografía por Andrés Díaz Boada

Músico Violoncellista con una amplia carrera musical ejecutando en vivo y grabaciones acompañando músicos de diversos estilos. Actualmente miembro activo de La Orquesta Filarmónica de Las Artes, y docente a nivel universitario impartiendo materias teóricas.
