Jamás supe valorar tus flores de nuestro patio, valoraba más a las ardillas que se las comían, era gracioso verlas comer, susurrar y morir.
Pero, así es la vida, ¿no?

Jamás supe valorar tus flores de nuestro patio, valoraba más a las ardillas que se las comían, era gracioso verlas comer, susurrar y morir.
Pero, así es la vida, ¿no?