La piel se dilata.
Se aflojan los muslos.
La cara se agrieta.
Se distienden los músculos.
Los pulmones se encogen.
Se agota la vista.
La cabeza se nubla.
Se tuercen los huesos.
Te has vuelto mortal.
Gotea el tiempo, incansable.
Irreparables, escapan las horas.
Antes que, incombatible,
el polvo confisque tu cuerpo,
ríndete: que el amor lo someta.
Fotografía por Andrea Sánchez Sánchez, revelado y escaneado por Foto Star.

