Monsters Paradise: The Becoming of Her Divine Beast

Vanessa Raw en su estudio en Margate. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Kat Green.

Georgina Pounds Gallery inaugura Monsters Paradise: The Becoming of Her Divine Beast, la primera exposición individual en México y América Latina de Vanessa Raw.

Inaugurada el 4 de febrero de 2026, las pinturas de gran formato de Raw están cargadas de simbolismo, son emocionalmente vulnerables y profundamente oníricas. Sus amplios lienzos presentan figuras femeninas íntimas dentro de paisajes imaginarios y exuberantes que oscilan entre lo mitológico y lo psicológico.

–Entrevista por Emilio Esquivel del Bosque

Georgina Pounds Gallery, Ciudad de México. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Weima Art Photography.

La Galería Georgina Pounds (Ciudad de México) inauguró tu exposición individual Monsters Paradise: The Becoming of Her Divine Beast, desplegada en cuatro poderosos espacios de la galería. ¿Cómo se siente este momento para ti, tanto a nivel personal como profesional? Además, es tu primera vez exponiendo en Latinoamérica y tu primera exposición desde que presentaste tu obra en el Rubell Museum en Miami en diciembre de 2024.
Es uno de los edificios más hermosos que he visto, y sin duda el más hermoso en el que he expuesto; además, México es un lugar profundamente inspirador. Siento que llegó en un momento muy particular de mi carrera, un tiempo para jugar y explorar la obra, y me ha encantado hacerlo en un entorno tan épico. He pasado el último año pintando este nuevo cuerpo de trabajo y me emociona que pueda verse y exhibirse en una nueva ciudad y, sí, por primera vez en Latinoamérica.

Vanessa Raw, And So It Is, 2025, óleo sobre lino, 230 × 400 cm. Cortesía de Carl Freedman Gallery y Georgina Pounds Gallery.

¿Qué es la sensualidad y qué es la belleza? ¿Podrías comentar cómo se entrelazan estos dos conceptos en tu obra y en qué punto divergen? También, tu trabajo suele habitar un espacio liminal entre la realidad y el sueño. ¿Qué tan importante es lo onírico y qué papel juega la luz en la creación de esta atmósfera?
Para mí, la sensualidad tiene que ver con la presencia: con estar plenamente en el cuerpo, escuchando el instinto y la emoción, y permitiendo que la vulnerabilidad exista sin disculpas. La belleza es más compleja. Me atrae una belleza imperfecta e inconclusa: algo crudo, salvaje y honesto más que pulido o idealizado.

En mi obra, la sensualidad y la belleza se entrelazan a través de la encarnación. Las figuras existen profundamente en sus cuerpos y en los paisajes, a menudo fusionándose con animales y con la naturaleza, lo que genera una belleza que nace de la honestidad y no de la estética superficial.

El espacio onírico permite que la emoción exista sin una lógica narrativa. La luz actúa casi de manera psicológica, no realista. Es, por supuesto, etérea. A menudo hay zonas extrañas de luz que emanan de la obra, cuyos orígenes resultan confusos o ilógicos, pero que terminan siendo reveladores. Esto puede verse, por ejemplo, en el haz de luz que emerge del antebrazo de la figura recostada en primer plano de And So It Is (2025).

Georgina Pounds Gallery, Ciudad de México. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Weima Art Photography.
Vanessa Raw, The Madness In Our Eyes, 2025, óleo sobre lino, 200 × 300 cm. Cortesía de Carl Freedman Gallery y Georgina Pounds Gallery.

¿Cómo abordas el cuerpo como un espacio de poder? En muchas de tus composiciones, las figuras parecen estar en reposo, pero transmiten una elegancia y una fuerza innegables. ¿De dónde proviene ese poder? La desnudez aparece en tu obra no como exposición, sino como fortaleza. ¿Qué permite expresar la desnudez que la ropa no?
Creo que abordo el cuerpo femenino como un paisaje vivido (más que como un objeto). Es un espacio que alberga memoria, emoción e instinto, profundamente conectado con el mundo natural. En las pinturas, los cuerpos a menudo se fusionan con animales y paisajes porque entiendo la naturaleza como una extensión del cuerpo, no como algo separado de él.

El poder proviene de la quietud y de la posesión de sí mismas. Las figuras no están actuando ni reaccionando; simplemente están. Esa ausencia de defensividad genera una autoridad silenciosa.

La desnudez elimina jerarquías y distracciones. La ropa carga códigos sociales, tiempo, clase y la presencia del mundo construido por el ser humano; todos elementos que deliberadamente excluyo de mis pinturas. Al retirar eso, el cuerpo puede existir en y con la naturaleza, como algo elemental y no construido.

Además, cuando un cuerpo está parcialmente vestido puede sugerir que está siendo vestido o desvestido por la mirada del espectador, lo que suele desplazar la lectura hacia la objetificación. La desnudez total, paradójicamente, se siente más cerrada y contenida; como si las figuras no se ofrecieran, simplemente son y existen.

Vanessa Raw, Dancing With My Demons, 2025, óleo sobre lino, 300 × 360 cm. Cortesía de Carl Freedman Gallery y Georgina Pounds Gallery.
Georgina Pounds Gallery, Ciudad de México. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Weima Art Photography.

Has descrito el empoderamiento como un proceso de reconexión: con una misma, con la naturaleza y con los demás. Has mencionado que los animales pueden representar “la sombra” (en el sentido junguiano). ¿Esta idea surge de tu interés en la psicología? ¿Cómo dialoga esa libertad animal con las mujeres que coexisten con ellos en tus pinturas? ¿Cómo te ayudan los arquetipos y los animales a explorar aspectos de la psique femenina como el deseo, el instinto, el miedo o la transformación?
Sí, la idea surge de Carl Jung y su concepto de la sombra: explorar la totalidad del inconsciente, ya sean recuerdos o aspectos de nosotras mismas que no nos gustan o que no queremos enfrentar. Pinto a los animales como seres salvajes porque existen sin condicionamiento social. Siguen el instinto en lugar de la expectativa.

Las mujeres comparten ese mismo estado. Su libertad se refleja mutuamente; ambas son indomadas, no poseídas y emocionalmente honestas.

Los arquetipos y los animales me permiten hablar de estados emocionales sin ilustrar una historia literal. Se sitúan entre lo consciente y lo inconsciente, sosteniendo instinto, deseo, ternura, agresión y miedo.

Los arquetipos contienen memoria y roles heredados. Cuando aparecen junto a las figuras, externalizan experiencias internas, casi como si la psique saliera al paisaje. Entonces la transformación se vuelve visible.

Georgina Pounds Gallery, Ciudad de México. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Weima Art Photography.
Detalle de Chills Down My Spine, 2025, de Vanessa Raw. Cortesía de Carl Freedman Gallery y Georgina Pounds Gallery.

Hay una clara ausencia de la figura masculina en tus pinturas. ¿Qué tan importante es esta decisión y cómo configura el espacio emocional y simbólico de tu obra?
Por ahora, es la única manera en que puedo pintar de forma auténtica. Cuando una figura masculina entra en un espacio íntimo, aparece de inmediato una dinámica de poder y la narrativa cambia. Crear un entorno exclusivamente femenino permite que la obra sea un espacio de seguridad en lugar de repetición. No intento recrear el trauma, sino transformarlo.

La ausencia no es exclusión, sino protección: un espacio psicológico donde las figuras pueden existir sin actuación ni negociación.

Dicho esto, lo masculino no desaparece por completo. Los animales a veces portan esa presencia: pueden ser compañeros, instintos, la sombra o incluso memorias inconscientes de un hombre.

Nada en las pinturas es fijo ni puramente simbólico; los significados permanecen abiertos. Un animal puede sentirse protector en un momento e inquietante en otro, como la memoria misma. En esa ambigüedad, la obra puede sostener complejidad sin volverse literal, permitiendo que las relaciones entre mujeres, cuerpo y naturaleza se desplieguen con mayor honestidad.

Georgina Pounds Gallery, Ciudad de México. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Weima Art Photography.
Georgina Pounds Gallery, Ciudad de México. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Weima Art Photography.

Monsters Paradise: The Becoming of Her Divine Beast es un título contundente y paradójico. ¿Cómo encapsula esta idea el mundo que creas en tus pinturas? El concepto de “el monstruo” aparece con frecuencia en tu discurso. ¿Qué significa para ti convertirse en el monstruo y por qué lo asocias con la belleza y la confianza?
Contiene la contradicción que me interesa: seguridad y peligro, ternura y ferocidad. Un paraíso donde nada está completamente domesticado y donde confrontar lo monstruoso se convierte en una forma de paz.

Pero también, por supuesto, “el paraíso” es ese mundo seguro donde nosotras —los monstruos— habitamos; y el mundo sería un paraíso si fuéramos nuestro yo auténtico, en lugar de versiones enmascaradas.

El monstruo, para mí, es la parte del yo que ha sido etiquetada como excesiva: demasiado emocional, demasiado enojada, demasiado deseante, demasiado. Especialmente para las mujeres, esas cualidades suelen ser algo que aprendemos a suavizar u ocultar.

Convertirse en el monstruo es el momento en que esas partes se reconocen en lugar de reprimirse. Cuando ya no se resisten, dejan de sentirse amenazantes y se vuelven un ancla.

De ahí surge la confianza: no de la perfección, sino de la totalidad. Lo asocio con la belleza porque, en este sentido, la belleza no es armonía ni delicadeza, sino integración. La figura no está purificada ni corregida; contiene contradicciones y permanece íntegra.

Georgina Pounds Gallery, Ciudad de México. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Weima Art Photography.
Vanessa Raw, You Know I’m Fighting, 31 × 23 cm, 2025. Cortesía de Carl Freedman Gallery y Georgina Pounds Gallery.

Haces referencia a pintores antiguos y a narrativas mitológicas, particularmente de la mitología griega. ¿Hay mitos, figuras o autores específicos que regresen constantemente en tu obra? ¿Ves paralelismos entre tu trabajo y otras culturas antiguas, como la cosmovisión maya, rituales ancestrales o cuentos tradicionales, especialmente en su manera de entender la naturaleza, el cuerpo y la transformación?
Me atraen los mitos donde las mujeres han sido históricamente vilificadas o convertidas en monstruos, como Medusa, Eva o Circe, quien transforma a los hombres de Odiseo en cerdos. Me interesa releer estas historias y desplazar la narrativa, reapropiándome de la palabra “monstruo” como algo empoderado y no temido.

Existen múltiples versiones de esto en distintas culturas: Lilith en la mitología judía, a menudo representada como peligrosa por negarse a someterse; Lamia en la mitología griega, demonizada a través del duelo. Lo que las conecta es cómo la agencia femenina se reescribe repetidamente como amenaza.

En cuanto a las cosmologías mesoamericanas e indígenas y sus paralelismos con la continuidad cuerpo-tierra, la vida y muerte cíclicas y el poder femenino que nutre y destruye, pienso en Coatlicue, que encarna creación y terror simultáneamente, y en Ix Chel, quien representa tanto a la sanadora como a la destructora.

Georgina Pounds Gallery, Ciudad de México. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Weima Art Photography.
Vanessa Raw en su estudio en Margate. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Kat Green.

Finalmente, tu formación como atleta sugiere disciplina, resistencia y conciencia corporal. ¿Cómo ha influido esa experiencia en tu manera de pintar, moverte y habitar tu proceso artístico?
Es una pregunta interesante. Diría que, ante todo, me enseñó la persistencia y a soportar el dolor durante largos periodos, a aprender a mirar solo los diez metros frente a ti en lugar de las millas por delante.

Aún intento comprender por qué perseveré en el deporte durante doce años cuando estaba tan golpeada y rota, cuando quizá debí haberme enfocado en el arte. Tal vez no tenga explicación, o quizá forjó el carácter que necesitaba para tener la resistencia que exige el mundo del arte.

Lo principal que me enseñó fue el acto de estar encarnada: vivir y meditar a través del cuerpo. Creo que eso es crucial como pintora, especialmente en obras de gran formato, y definitivamente lo es como atleta.

También he notado la enorme diferencia entre pintar desde un estado de confianza y hacerlo desde la duda. Lo aprendí de la manera difícil mientras competía. Si pintas desde la duda y el miedo, el espectador lo percibe, quizá porque el miedo proviene de un sentimiento de desconexión.

Retrato de Vanessa Raw en su estudio en Margate. Cortesía de Georgina Pounds Gallery © Kat Green.

Visita la exposición
Fechas: del 4 de febrero al 22 de marzo 2026
Horarios de visita: Miércoles a sábados de 11 am a 7pm // Domingos de 11 am a 5pm
Dirección: Av. Álvaro Obregón 99, Roma Norte, CDMX, México