Los coitos no son eternos, Daniel

Las rodajas de Naranja lucen perfectas.

Tengo un ligero obsesivo con el orden.

Y en cada trago que ella da, desacomoda mi calma.

Me siento cómodo aquí.

El sorbo en su punto.

Música de fondo se escabulle en los ladrillos y entre los murmullos no dejo de verla.

Luz tenue y miradas coquetas.

“¿Qué espera este tonto?”

Eso debiste pensar cuando los nervios me acecharon y tardaba en mirarte a los ojos.

De verdad yo no sabía. Que esa noche me besarías.

Fue un gusto pasar la noche así: solo en la barra del bar, pensando en escenarios imaginarios sin ti.

Fotografía por Patricia Ruiz del Portal

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