Últimamente me he estado convenciendo cada vez más de que es así: puede que nos atraigamos, puede que cuando nos veamos salten chispas por doquier y seamos capaces de derretir el hielo de cualquier círculo polar; pero, una vez que nos alejamos, todo vuelve a la normalidad, tú a tu vida y yo a la mía.
Es así: ni nos necesitamos ni nos echamos de menos si no nos vemos, pero mientras estemos en la misma habitación, voltearemos al mundo de cabeza con esta atracción; así como la luna hace que suba la marea, así como la luna no puede dejar de girar alrededor de la Tierra y tan solo se aleja en instantes, así es, pues, la historia de nosotros como amantes.
Fotografía por Karen Anahi Olvera Vargas

