Ecos del ayer

El vino se enfría en la mesa,
nadie brinda y nadie canta,
queda la silla vacía
y un eco de tu voz gastada.

Luces de neón me ciegan,
pero no alumbran la pena,
la ciudad se mueve rápido
y yo sigo en la misma escena.

Tristeza de bar cerrado,
de canciones a medio escribir,
de querer borrar tu nombre
y volverlo a repetir.

Fotografía por Camilla Morachis Beltrán.