Last time

24 abril, 2020

Salimos de un bar cerca del centro la ciudad, durante nuestra estadía ahí estuvimos hablando y bebiendo durante dos horas. Estando en la calle me quitó mi mochila de las manos y la puso sobre la espalda mientras me decía que nunca cargaba cosas que no fueran suyas.

-«La cosa contigo va en serio eh, yo no acostumbro a hacer esto por nadie»-. Dijo mientras le miraba las nalgas a la chica que pasó a lado nuestro.

Yo le sonreí mientras lo veía a los ojos y seguí caminando a la par de él sin decir nada.

En el camino a la parada del bus vimos una papelería y me dijo -«aquí venden la mercancía de mis papás»-.

Al parecer sus papás eran distribuidores de material para oficina o algo así, yo le dije que estaba cool y enseguida volví a mirar al suelo. La verdad no me importaba mucho lo que me estaba contando, yo solo me quería ir a mi casa.

Durante el trayecto me la pasaba mirando las paredes, había una bomba de HYDRA en una pared, estaba de huevos. Yo lo seguía escuchando, estaba diciéndome algo sobre su amigo el drogadicto que estaba anexado, solo le sonreía y asentía con la cabeza cada que me decía algo, a veces trataba de decir algo más pero mi poco interés me lo impedía.

Llegamos al sitio y mi bus se veía a lo lejos, me encontraba sacando unas monedas de mi mochila al filo de la banqueta mientras él me tocaba el cabello y me decía lo bien que se lo había pasado -aunque se le veía super aburrido-.

Después de un silencio incomodo porque no supe qué decirle, le mencioné que iba a irme de la ciudad por un par de semanas. El sujeto entre dientes me dijo:

-«Va, cuídate, te aprecio, nos veremos pronto»-.

Lo abracé brevemente, subí al bus y me senté cerca de la puerta trasera; Enseguida me vino la idea de que esa sería la última vez que lo vería, no sé por qué.

Después de cuatro días de aquel encuentro y yo estando en Tijuana me enteré de que me engañaba con otra, vi unas fotos en Instagram y pues bueno, como decía JuanGa -en gloria esté-. “Lo que se ve no se pregunta”.

Cuando llegué a la ciudad intenté buscarlo y no para volver con él o algo por el estilo, sino para cobrarle el dinero que le había prestado hace semanas. Nunca me pagó.

Han pasado 6 años.

Fotografía por Chtcheglov

por

La vida es una constante de desgracias, siéntate a leer.