
Alguna vez fui marinero,
de esos que hacen amarres,
embriagado por la brisa
de un mar tortuoso
y gaviotas imaginarias.
Hoy
soy un
barco:
arfada,
cabeceo,
calma chicha,
con tierra
a la vista,
y una tempestad detrás,
que alcanzará mañana,
o en dos días,
o en tres,
vuelvo a ser marinero.
Fotografía por Carlos Arturo Gómez Robles

Sonorense de nacimiento, Sinaloense por convicción y permanencia. Filmo, fotografío, escribo, y principalmente contemplo. Busco dar forma a las ideas para crear(nos) con ellas.