La embriaguez anónima es mirar unos ojos que ya no te miran

¿Puedes seguir pensando en alguien que has dejado de amar?

¿Recuerdas la sensación de rozar un cerillo contra la caja?

¿Cuantas cervezas serán suficientes para arrancarme los dedos y dejar de escribirte a media noche?

¿Y si me dejo de hartas tontadas y me acerco para que vuelvas a ignorarme?

¿O me quedo con el título  de ser quien siempre negarás y evadirás?

¿Me regresarías de vuelta al menos tus ojos rasgados?

Que así lucen después de sonreír.

Fotografía: Mira Heo

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Filed under Letras
Daniel Rangel

Soy de Ensenada, amante apasionado de largos paseos en bicicleta, cervezas en algún porche y egoísta en selección musical para amenizar una velada. Solía ser estudiante de Artes Plásticas. A veces me da miedo decir: soy fotógrafo, me gusta la fotografía. También disfruto el cigarro en ayunas frente al mar.

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