Kōdō Café Oaxaca

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Nació por la convicción de mostrar que el café oaxaqueño es un referente en México. Al ser productores y tener nuestra propia finca, nos dimos cuenta de que en Peñas Negras, Tututepec, Juquila, Oaxaca, producimos un gran café. Además, seguimos la tradición de nuestra familia, pues nuestro abuelo fue productor de café por muchos años.

Juntando estas partes, decidimos que no bastaba con ofrecer un café delicioso en bolsa, sino que la gente debía probar lo rico y delicioso que es el café que producimos. Queremos que sientan, en cada taza, el amor y el cariño que viene de décadas de esfuerzo hacia el café.

Por último, esto nos hace sentir completamente orgullosos de ser originarios de una tierra tan bondadosa. Somos cien por ciento oaxaqueños. Así es como nació Kōdō Café.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
A las personas que trabajamos en Kōdō nos gustan los procesos creativos, pues nuestra barra es completamente experimental. Buscamos trasladar lo convencional con su gran mística a bebidas atrevidas, con la intención de que las personas sepan y aprendan que encasillar el mundo del café no es lo correcto, sino dar apertura y atreverse a disfrutar las combinaciones.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Atreverse a preguntar por nuestras variedades de café en cualquiera de nuestros métodos y descubrir sabores que te envolverán.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Dirigir nuestra barra solo a amantes del café, pues nos dimos cuenta de la diversidad de opciones y sabores que se pueden crear al atreverse a salir de lo convencional.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
El amor por mostrar a cada persona, en cada taza, la mística y el excelente sabor de nuestro café. Que personas que vienen de otras partes del mundo conozcan que en Oaxaca también existe un gran café, y que conozcan la mística de nuestros antepasados.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
La edad de nuestro abuelo, quien, a pesar de ser una persona mayor con más de cien años, sigue transmitiéndonos con risas y pláticas el amor que sentía. Cada día, antes de ir a la finca, se tomaba un café de olla, lo que lo motivaba para su jornada, lo ilusionaba para seguir cultivando y cosechando café, y al final del día regresaba para tomar otra gran taza de café antes de dormir.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Constela Café, para hacer una experiencia de cata, o algún productor mezcalero, para hacer una demostración de cómo en Oaxaca se toma mezcal con café.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
La historia de cómo nació y el porqué de los detalles visuales.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Sería Oaxaca completamente, por el amor que transmitimos los oaxaqueños en las cosas que hacemos. Por ejemplo, un maestro mezcalero y el amor que lo impulsa a crear una botella, o nuestra gran cultura gastronómica, y ahora también nuestra entrega y dedicación en la producción de café. Esta es una ciudad mágica, mística, ancestral, llena de colores y sabores únicos. Por ello seríamos Oaxaca.

Respuestas por David Ordóñez Vásquez, Gerente General de Kōdō Café.