¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Furia Café nace desde una intención muy clara: construir un espacio donde distintas disciplinas convivieran de forma natural. Más que abrir una barra de café, el proyecto surge como una evolución personal —mi cuarta barra— resultado de años de exploración, aprendizaje y refinamiento.
Desde el inicio, el espacio fue concebido como un ejercicio de curaduría, donde café, matcha, panadería, cocina, sonido y atmósfera responden a una misma lógica y comparten el mismo peso dentro de la experiencia.
¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Probablemente los momentos previos al servicio. Hay algo muy particular en ese ritmo donde todo comienza a tomar forma: las primeras extracciones, el pan recién salido del horno, el espacio despertando. Es un instante donde se percibe la energía del lugar antes de que empiece a habitarse.
A lo largo del día, cuando la cocina, la barra y la música comienzan a dialogar de manera casi intuitiva, resulta interesante observar cómo el espacio se transforma sin perder su carácter.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
La experiencia completa. Furia Café fue concebido como un espacio donde café, matcha, panadería, cocina y atmósfera construyen un mismo lenguaje. El menú, desarrollado por el chef Rodrigo Morales cuya trayectoria abarca cocinas como Quintonil, Madereros, Alcalde en Guadalajara, Bésame Mucho en Milán, Tencüi y Club El Desconocido refleja esa intención a través de procesos que ocurren dentro del propio lugar, como el pollo, tocino y el lomo que ahumamos en casa.
Paralelamente, tostamos nuestro propio grano, trabajando directamente con fincas veracruzanas bajo principios de comercio justo y desarrollando perfiles que privilegian claridad y carácter en procesos lavados y honey. Furia Café es un espacio que se descubre en capas.
¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Aprender a equilibrar precisión e intuición. Cuando se trabaja con múltiples variables —café, cocina, panadería, atmósfera, sonido— el reto no es sumar elementos, sino mantener coherencia. El desafío ha sido sostener una identidad clara sin rigidizar la experiencia.
¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
La idea de que un espacio puede construirse desde la sensibilidad, no únicamente desde la función. Nos interesa crear atmósferas que se perciban más que conceptos que se expliquen.
¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos inspiran proyectos donde la experiencia se construye desde el detalle y la intención, sin estridencias. Espacios que entienden que diseño, producto y atmósfera no son capas separadas, sino parte de un mismo discurso.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Alguien cuya práctica dialogue con la sensibilidad del lugar, un músico, un diseñador, un chef más que con una disciplina específica. Nos interesan las colaboraciones que generan cruces inesperados.
¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Más que un objeto específico, la historia del espacio vive en los detalles que construyen su atmósfera. Desde el amplificador de bulbos, hasta piezas que dialogan con la historia material del café; como una máquina de principios de los 2000 y una ROK Espresso de la edición limitada lanzada en 2014, pieza número 22 de una serie de cien, cada elemento responde a una misma intención.
Nada dentro del lugar es completamente casual. Son detalles que rara vez se perciben de inmediato, pero que definen profundamente el carácter del espacio.
Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Probablemente un disco. Porque, como la música, el espacio se construye desde capas, ritmos y matices. No es algo que se entienda de inmediato, sino algo que se vive. ¿Cuál?… sería varios: In Rainbows de Radiohead por la sensibilidad y profundidad; es un trabajo construido desde capas, matices y una intensidad que no necesita imponerse. Moon Safari de Air, por atmosférico, sensorial, espacial y muy etéreo. Dummy de Portishead, por elegante, melancólico, sofisticado y con muchas texturas. Y Mezzanine de Massive Attack, por oscuro y elegante.
Respuestas por Mr. Joe de Furia Café

Café de especialidad
Café bien hecho, panadería y provisiones
Av. José Martí 75-Local A, Escandón I Secc
Miguel Hidalgo, Ciudad de México
México
