El Hoyo Casa de Té

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Después de haber tenido por diez años un lugar de hamburguesas en CDMX, mi hermano y yo abrimos nuestro primer café en Mérida, y dos años después decidimos abrir esta casa de té inspirada en las casas de té inglesas y francesas, trayendo al centro de Mérida un lugar tranquilo, con decoración vintage y una gran variedad de tés e infusiones frutales y herbales (tisanas). Las servimos en unas bellas teteras calientes y damos la opción de enfriarlas con hielo, complementando con alimentos como fondues, crepas, paninos, y focaccias, así como postres.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Lo que principalmente disfruta la gente es el gato que vive aquí. Antes tuvimos a una bella gatita calicó que se llama Tisana y se jubiló con la pandemia; ahora tenemos un gato gris que se llama Yokuro. Ellos han sido el alma del lugar.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
La gran variedad de infusiones. Son al rededor de 60 opciones distintas.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Lograr que la gente tome té, que no era una bebida muy conocida en Mérida por aquellos tiempos, pero afortunadamente lo hemos logrado.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Cualquier persona que quisiera incursionar en el té o las infusiones.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Tenemos tres áreas distintas: en la primera se encuentra la barra y mesas con una tienda vintage, en la segunda un área donde te sientas en cojines, similar a las casas de té japonesas y, por último está la terraza donde, cuando el calor lo permite, se puede degustar un té.

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