¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Frégo nace de una historia de amor de secundaria, de sueños y de ganas de beber café y hornear pan sin saber realmente cómo hacerlo. El local, de apenas 14.5 m², apareció frente a nuestros ojos y, bajo el lema “el plan es que no haya plan”, lo rentamos sin saber muy bien hacia dónde iría todo. Era pequeño en metros cuadrados, pero gigante en posibilidades.
La escena del café de especialidad ni siquiera se asomaba en Aguascalientes y eso lo hacía todavía más atractivo. Empezamos a buscar qué hacer y cómo hacerlo, hasta que un gran amigo, Miguel Báez de Café Origen, nos abrió la ventana hacia el café de especialidad. Nos habló de productores, trazabilidad, recolección, tueste y catación. Sin pensarlo demasiado, entendimos que eso era exactamente lo que queríamos hacer: innovar, irrumpir, compartir y educar.
Así, en esos 14.5 m² de un pequeño local al norte de la ciudad, comenzamos a compartir buen café. Recuerdo que en los primeros años tuvimos café de Don Rodolfo Jiménez, un Garnica lavado de la finca El Equimite, en Espinal-Naolinco, Veracruz, y conocimos a Pedro Iván Flores, quien hasta hoy selecciona y cata nuestro café.
Grandes amistades se formaron y muchos sueños empezaron a tejerse con el café como combustible de cada día desde aquel 25 de mayo de 2015, cuando Frégo levantó su cortina.
Desde el inicio y hasta hoy, nos diferencia la pasión por hacer bien las cosas. “No saber” nunca fue pretexto para hacer las cosas al ahí se va. Aprender y hacer lo mejor posible con lo que tenemos ha sido siempre nuestra constante.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
El rush siempre es adrenalínico, a la hora que sea. Tener una pequeña o gran fila se disfruta muchísimo, ya sea en alguna de las barras o en algún evento. Un espresso tras otro, la conversación casual con el cliente de paso o con el que vemos todos los días y ya sabemos qué pide, a dónde va o cómo va su vida. Ser psicólogos de barra también tiene algo único.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Si llegas a Frégo por primera vez encontrarás un menú sencillo, completo y lleno de variantes para todos los gustos. Si hace calor, no te puedes perder nuestro Cold Brew Tonic, el Honey Brew o una Frappechata, un frappé a base de horchata natural de arroz con espresso. Los tres son refrescantes, deliciosos e imperdibles.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
El desafío más grande ha sido mantenernos fieles al proyecto original: ser una barra de café de especialidad y vender bebidas preparadas a base de café.
Durante mucho tiempo fuimos la antítesis de lo que la gente entendía como cafetería. Repetíamos hasta el cansancio que éramos una “barra de café de especialidad”, incluso cuando probablemente nosotros mismos seguíamos descubriendo todo lo que eso significaba. Pero sirvió para que la gente empezara a entender por qué no había capuchinos en copa de vidrio, por qué no había crema batida y por qué, si le ponías azúcar al café, se te juzgaba desde la barra… aunque todos lo hacemos, ¿o no? Jajajaja.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Con el paso del tiempo entendimos que el café ya no es solo un accesorio que acompaña el día. Poco a poco se ha convertido en un ritual diario: algo que la gente necesita para arrancar la mañana, celebrar, compartir o simplemente disfrutar.
La idea del café como motor de emociones, acciones e interacciones es lo que nos sigue impulsando. Seguir llevando buen café al cliente final, seguir promoviendo los cafés especiales y seguir hablando de productores, procesos y café, que al final es el pretexto perfecto para crear comunidad.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Desde que comenzamos este viaje cafetero buscamos referencias, lugares y personas que nos ayudaran a entender mejor este mundo. Investigar, probar y conocer siempre fue parte fundamental del proyecto.
Uno de los primeros cafés que nos inspiró muchísimo fue Reformanda. Lo descubrimos después de visitar la finca de Don Rodolfo Jiménez en Veracruz y regresar de Coatepec a Xalapa buscando cafeterías de especialidad. Desde entonces también nos marcaron lugares como Café Rococó y Avellaneda en la CDMX; y en Guadalajara, Taller de Espresso, Matráz, El Terrible Juan y, por supuesto, PalReal. Fabrizio y Sotomayor son unos cracks.
Todo ese viaje sigue inspirándonos para continuar haciendo lo que hacemos.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Más que invitar únicamente a figuras visibles del café, nos gustaría traer a quienes forman parte de la cadena productiva y muchas veces no vemos: productores, recolectores, catadores y tostadores.
Nos encantaría escucharlos hablar de procesos, anécdotas y del amor que tienen por el grano. Poder visibilizar todo lo que hay detrás de una taza y acercarlo al cliente final sería una colaboración increíble.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Este proyecto ya es una ciudad y se llama Aguascalientes. Aquí nació, aquí creció y aquí encontró el camino para desarrollarse.
Ser de los primeros en traer café de especialidad a la ciudad nos llena de orgullo, porque sabemos que durante estos 11 años hemos trabajado con respeto hacia el grano, hacia el productor, los recolectores, los catadores, los tostadores, nuestro equipo y el cliente final, entregando siempre una taza de calidad cuyo único propósito es reunir personas alrededor de un buen café.
11 años de Frégo. Larga vida al café.
Respuestas por Patricia Rodríguez (Fundador y Directora General) y Rodrigo González (Fundador y Director de Operaciones) de Frégo.

