¿Que por qué vuelvo a escribir? Porque hoy la situación es diferente. Incluso podría decirse que todo ha cambiado.
Lo último que supiste de mí fue que me habían roto el corazón y que yo no me podía encontrar más perdida. Pensé que mi vida terminaba ahí pero ya han pasado tres años de eso.
Hoy te vengo a contar de la mujer de mis sueños.
Así es, me volví a enamorar. Pensé que en la vida me iba a volver a enamorar tan fuerte como la primera vez, pero ella me cambio y no solo a mí, cambió mi vida y todo alrededor en tan poquito tiempo. Seré honesta, ella fue mucho para mí y yo no supe qué hacer con tanto (dejando a un lado que mi corazón siempre le perteneció a otra persona). No vengo a contar todo a detalle porque para eso debería escribir un libro entero de ella, sobre lo que fue y lo que no llegó a ser. De como éramos 24/7, del sexo y de lo mucho que nos dolió esta situación que prácticamente se sintió como un divorcio. Al terminar de leerlo te enterarías de que la villana fui yo.
Quiero contarte de ella porque en este punto de mi vida estoy sintiendo muy a menudo sino es que diario, algo que llaman homesick.
¿Un poco de contexto?
Ella era (es, no sé) mi mejor amiga desde hace cinco años, somos un grupito de cinco y con el tiempo ella y yo nos “convertimos” en las mamás de éste. Ella en específico fue mi fuerte durante la época en la que tuve dicha tragedia, donde me conociste por lo que sentía y que te escribí. Estuvo para mí todo el tiempo, (y es algo que agradeceré toda mi vida) total que, para agosto entre bromas empezó a surgir algo entre nosotras, algo que no estaba segura hasta que un día (en su cumpleaños) se me ocurrió preguntarle en plena clase what are we?
Pasaron siete meses. Un 12 de febrero salimos con los niños (nuestro grupito) y al final del día fuimos por unos azulitos en donde tuvimos un acuerdo el cual fue ser fuck friends. Me da risa en este punto porque nunca se dio eso, hasta septiembre. Un 17 de septiembre para ser exactos. En ese momento todo cambió y cuando digo todo es todo.
Empezamos a ser una misma, éramos inseparables. Ella y yo. Las peachys. Andrea y Andrea (“Call me by your name and I will call you by mine”). Me hacía sentir como en casa, ella era mi casa y es por eso por lo que me siento homesick después de todo.
Es sorprendente lo mucho que puedes aprender de una persona incluso llegar a ser una misma en tan poquito tiempo porque desde septiembre hasta junio tuvimos una historia increíble. En la que sentimos de todo incluso rompernos el corazón antes de tener nuestro examen de titulación.
Para ella fui la primera mujer en su vida con la que empezó sentir y a tener una historia y para mí ella lo fue todo.
No creí que enamorarme de mi mejor amiga fuera a traer problemas en un futuro, cosa que sí sucedió y hasta ahora sigo diciendo que fue leve. Algo que recuerdo con un nudo en la garganta fue que me preguntó ¿qué no valgo la pena para que lo intentes? Y fuck, cómo me dolió y resonó eso en mi corazón, claro que ella lo vale, todo eso y más pero simplemente mi corazón seguía respondiendo por alguien más.
Yo creía que si hubiera tenido los ovarios de formalizar con ella como se debía, terminaría mal y hubiera estado peor la situación de como está hoy en día porque al final yo decidí irme sin dar explicaciones: sabía un poco en el fondo que yo regresaría con el primer amor del que te escribí anteriormente, y así sucedió.
Ya no estamos en contacto. Prácticamente perdí a mi mejor amiga, nos hemos visto poquitas veces y la última vez que hablamos fue hace dos meses. Recuerdo haberle confesado que por ella hice todo lo que nadie ha hecho por mí y que ni yo haría por alguien más.
Me gustaría realmente empaparte de la historia completa de cómo fue la experiencia más increíble del mundo estar juntas, de lo mucho que aprendí de ella y de cómo lo eche a perder todo al final. Pero por ahora ese no es el caso.
Quiero escribirte esto porque quiero dar énfasis en que no puedo dejar de estar triste por haberla perdido tal vez no en el sentido de pareja, sino en el sentido de que éramos las más íntimas, era una de mis mejores amigas. Extraño el apoyo que fue para mí su compañía en todo momento y extraño salir por un café con lo último de chismes.
Quiero escribirte porque necesito sacar todo este homesick feeling y que me des un buen consejo de cómo podría recuperarla, de cómo tenerla presente en mi vida para siempre y que ella quiera lo mismo, quiero verla feliz en todo lo que haga y con quien esté.
Dicen por ahí que uno tiene solo un amor de su vida, pero yo pienso que no y que en mi caso yo solo tendré dos amores en mi vida para siempre, dos personas por las que daría la vida por todo lo que me dieron y ella, ella es el segundo amor de mi vida.
Viejo amigo, ¿crees que algún día ella pueda perdonarme?
Fotografía por Frederico Prado

